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ELECCIONES 2004

El PNV se acerca a la situación electoral que tenía antes de la escisión de EA

El 14-M confirma la estabilidad del mapa político, pese al adelanto del PSE sobre el PP

Las elecciones del pasado domingo han vuelto a adquirir un perfil singular en el País Vasco, donde, a diferencia del resto de España, se disputaban dos partidas en la misma urna. La primera la jugaba casi en solitario el PNV y debía determinar si el partido ahora presidido por Josu Jon Imaz afianzaba su posición hegemónica, como así ha sido, o no. En la otra, socialistas y populares pugnaban por la segunda plaza y por inclinar a su favor la balanza en el Congreso de los Diputados. El resultado, en este caso, ha ido en sintonía con el general, aunque con otra peculiaridad: a diferencia de lo ocurrido en el conjunto de España, la caída del PP y su desplazamiento por el PSE en la comunidad autónoma ya había sido anunciada por las encuestas, como la difundida al inicio de la campaña por el Gobierno vasco.

Josu Jon Imaz ha debutado con un holgado triunfo en su primera prueba electoral

Más allá de los reajustes y trasvases de voto que se producen entre las distintas formaciones, los resultados ponen de manifiesto la gran estabilidad de fondo del mapa político vasco, en el que el PNV, con el hueco territorial de Álava, se acerca a su estatus previo a la escisión de 1986.

El PP experimentó el domingo una doble derrota. Por un lado, perdió gran parte del terreno conseguido hace cuatro años (90.000 sufragios, tres diputados y cuatro senadores) y, por otro, estimuló el voto nacionalista con su estrategia de situar la lucha contra ETA y el presunto riesgo de la unidad de España como eje de su campaña. Su descalabro no es atribuible en lo sustancial a los atentados terroristas de Madrid, sino a la pérdida previa de sintonía con el electorado que le situó en 2002 a apenas 14.000 papeletas del PNV.

Los socialistas obtienen sus mejores resultados tras la mayoría absoluta de Felipe González en 1982. Desplazan al PP como segunda fuerza y recogen todos los cargos electos que pierden los populares, aunque no la totalidad de sus votos. El partido de Patxi López, gracias al efecto Zapatero, logra su aspiración de convertirse en la referencia constitucionalista en Euskadi, zafándose del incómodo marcaje a que le sometía el PP. A poco más de un año de la fecha prevista para las autonómicas de 2005, el doble vuelco registrado en España y el País Vasco abre un panorama bastante menos predecible que el que se esperaba con un nuevo triunfo de los populares.

El holgado triunfo del PNV en la primera cita a la que acudía con Josu Jon Imaz al frente ofrece a los peneuvistas la posibilidad de modular el calendario previsto por el lehendakari Ibarretxe para el despliegue de su plan. Los del domingo son los mejores resultados del PNV en unas generales y los segundos mejores que logra en solitario, tras los cosechados en las autonómicas de 1984 por Garaikoetxea. Sin embargo, queda muy lejos del récord que alcanzó junto con EA en las autonómicas de 2001: aun sumando los sufragios obtenidos el domingo por los de Begoña Errazti, se quedaría a 106.450 votos de aquel registro.

A EA la apuesta de acudir esta vez en solitario a las urnas le ha salido bien, ya que conserva el acta de diputada de Begoña Lasagabaster. Pero este éxito parcial no atenúa la tendencia declinante de una formación que, pese a haber resistido la amenaza de Aralar, no logra crecer ni por su derecha ni por su izquierda (Batasuna).

El PNV 'reina' en Vizcaya

El PNV se afianza en su feudo vizcaíno, quitándose de encima la presión a la que se había visto sometido en 2000 con la victoria del PP en Bilbao, Getxo y Ermua, el 40% del censo electoral de la provincia. Las comarcas del Duranguesado, Lea-Artibai, Gernika, Mungia y el área de Getxo son el motor de la amplia victoria del PNV en Vizcaya, donde sube tres puntos y alcanza el 37,29% del voto emitido. El descalabro de los populares es generalizado en Vizcaya, pero especialmente llamativo en los núcleos principales. En Bilbao pierde la primacía lograda hace cuatro años y pasa a ser la tercera fuerza por detrás del PSE, posición en que queda en el conjunto de la provincia.

Los socialista emergen con fuerza en su granero tradicional de votos, la Margen Izquierda, y en toda la provincia, al sumar 35.127 votos más que en 2000. En general, el electorado de izquierda acudió masivamente a las urnas. Hay un dato que refleja la diferencia de la IU vasca frente al resto de la federación de izquierdas: el gran resultado de los socialistas en Euskadi no ha sido a costa de Ezker Batua, que el domingo logró su segundo mejor resultado en en Euskadi (después del de 1986), pese a no obtener el escaño que pretendía en Vizcaya.

Revés popular en Álava

Álava se ha convertido en el fracaso de Jaime Mayor Oreja, que encabezaba la circunscripción de partida más segura para los populares y en la que han perdido trece puntos, 18.000 votos, un diputado y dos senadores. El nacionalismo sigue quedando como tercera y última opción electoral en esta provincia, pero el peso porcentual del constitucionalismo desciende algo por el desplome del PP. El PNV no ha logrado atraer el voto de EA, estabilizado cerca de los 8.000 sufragios, que habría podido ayudarle a desplazar de la segunda plaza al PP.

En la provincia, el PNV ha ganado en Llodio y Amurrio, los otros dos núcleos urbanos de cierta entidad, lo mismo que en Agurain-Salvatierra y Legutiano,mientras el PP retiene su mayoría en la Rioja Alavesa.

Álava, la única provincia vasca donde gobierna el PP la Diputación y el Ayuntamiento de la capital, vivió el mismo vuelco que el conjunto de España. El cambio se ha jugado como siempre en Vitoria, que concentra más del 80% del voto del territorio. La candidatura de Mayor Oreja ha perdido 18.000 votos y casi trece puntos (del 39,1% al 26,8% actual) respecto a las últimas generales.

Estos resultados ahondan las dificultades de los populares para gobernar la Diputación y el Ayuntamiento, que administran en muy precaria minoría (16 apoderados sobre 51 en las Juntas Generales y 9 concejales de 27 en el consistorio) y alejan la posibilidad de que el PSE-EE les brinde ningún tipo de apoyo. La condición impuesta por los socialistas en junio de 2003, que los populares les cedan la alcaldía o la presidencia de la Diputación, se mantiene inalterable y se ve reforzada tras el 14-M.

Guipúzcoa

En Guipúzcoa, PNV y PSE se configuran como las dos fuerzas principales, seguidas a distancia por el resto de partidos. Los nacionalistas logran un espectacular despegue y con 114.225 papeletas recuperan el liderazgo de un territorio que había perdido hace años. Les siguen de cerca el PSE, que supera su mejor registro al alcanzar los 97.206 votos a costa del hundimiento del PP, que retorna a sus registros anteriores al 2000.

Aunque era una de las incógnitas, no se produjo un reajuste del campo electoral a la izquierda del PNV. Batasuna consiguió retener la mayor parte de sus fieles con el voto nulo. EA salió airosa de su apuesta de competir en solitario y mantuvo su escaño, mientras IU se quedó sin representación pese a duplicar sus votos anteriores. Aralar no despegó como se esperaba y únicamente logró reeditar los resultados obtenidos en las elecciones forales.

Esta información ha sido elaborada con datos de Aitor Guenaga, Isabel C. Martínez y Genoveva Gastaminza.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de marzo de 2004