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ELECCIONES 2004

Candidatos casi desconocidos

Sanz apuntala el voto para sus socios del PP destacando los logros de su gestión

Una encuesta concluía hace escasos días que el 71% de los navarros era incapaz de recordar el nombre de ninguno de los nueve diputados y senadores salientes de la comunidad foral. Entre el binomio Rajoy-Zapatero y la política local existe un agujero negro abierto por el aparente desinterés de la sociedad navarra respecto a sus representantes en Madrid, cuya labor es prácticamente desconocida. Consciente de ello, el presidente foral y de UPN, Miguel Sanz, que optó en la primera parte de la campaña por un intencionado perfil bajo, ha reforzado en los últimos días su presencia en actos institucionales y políticos, presentando a los electores algunos logros en la gestión de su Ejecutivo.

Si nuestros políticos nacionales no son conocidos, que se conozcan al menos los logros del autogobierno foral, debió de pensar Sanz, quien acto seguido se enganchó en la campaña acudiendo a mítines como el celebrado el pasado día 1 en Estella, una de las localidades cuya alcaldía perdió la derecha el año pasado en beneficio del PSN. Allí sacó Sanz a relucir los fantasmas de los GAL, Urralburu o Filesa, entre otros. Hasta ese momento, el presidente navarro se había reservado para salir a la tribuna en el mitin central de campaña, en presencia de Mariano Rajoy. Después, se replegó voluntariamente a su despacho presidencial, cediendo la tribuna de oradores y el espacio en los medios de comunicación al único candidato mínimamente recordado (un 13%) en la encuesta por los ciudadanos, el popular Jaime Ignacio del Burgo.

Pero el presidente ha tenido que bajar a la arena para defender a su Ejecutivo de las críticas propinadas por la oposición a UPN en el rostro del PP. Sanz sigue siendo el principal activo del regionalismo y reitera que no tiene queja alguna de los populares, aunque días atrás UPN uniera sus votos a los del nacionalismo vasco y la izquierda en un recurso de inconstitucionalidad contra dos artículos de la Ley General de la Seguridad Social que podrían vulnerar las competencias exclusivas de Navarra en materia de bienestar social.

Sanz ha programado escalonadamente en los últimos meses, e incluso semanas, la ejecución de proyectos gubernamentales de indudable tirón electoral, como el inicio del pago de la equiparación de las pensiones de viudedad al salario mínimo interprofesional, el llenado del embalse de Itoiz o la presentación de un supuesto acuerdo para extender el campus de la UPNA a la Ribera, un territorio marcadamente socialista.

Mientras sus propios socios de CDN en el Gobierno repiten estos días que UPN es una marioneta sin libertad de movimientos en manos del Gobierno central, el presidente navarro, interrogado por los periodistas sobre las encuestas preelectorales que auguran a su partido un triunfo electoral a la baja, que le podrían hacer perder uno de sus tres diputados, ha respondido: "¿Dónde hay que firmar?"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de marzo de 2004