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Los tres niños que murieron en el incendio de su casa en Balaguer estaban solos cuando se inició el fuego

Los Mossos d'Esquadra no habían podido determinar ayer el origen del incendio declarado anteanoche en un edificio del casco antiguo de Balaguer (Noguera) en el que resultaron muertos tres menores, los hermanos Brian y Zaida B. G., de 6 y 4 años, respectivamente, y un primo de ambos, Adrián B. B., de 6. Las primeras investigaciones han confirmado que las víctimas estaban solas en la casa en el momento de propagarse las llamas. En el edificio vivía un matrimonio humilde con cinco hijos, todos ellos pequeños, y la abuela. La madre de los pequeños había salido a comprar poco antes de que se produjera la tragedia y se llevó consigo a un bebé de sólo tres días. En la casa se encontraba el primo de los dos hermanos fallecidos, que había ido a visitar al recién nacido junto con sus padres.

La consejera de Interior,Montserrat Tura, que viajó ayer a Balaguer para interesarse por el luctuoso siniestro, explicó el incendio pudo desencadenarse por un cúmulo de circunstancias adversas. "En una casa en pleno invierno hay siempre algún elemento que puede originar un fuego, como la cocina, la sobrecarga de la instalación eléctrica o el sistema de climatización, ya sea una estufa o una caldera de calefacción", señaló.

Las primeras pesquisas llevadas a cabo por los Bomberos y los Mossos sólo han permitido concretar que el fuego se inició en el primer piso y sorprendió a los niños, que posiblemente estaban viendo la televisión. Según Tura, la estructura del edificio y el hueco interior de la escalera, unido a que las vigas eran de madera, pudieron provocar un efecto chimenea, lo cual explicaría la gran rapidez con que se propagaron las llamas. "En pocos minutos la casa se convirtió en un infierno", dijo ayer un vecino, que intentó en vano entrar por uno de los balcones en llamas.

La rápida intervención de seis vehículos de los bomberos, que llegaron al lugar del incendio en menos de cinco minutos, no pudo evitar la muerte de los tres menores. Técnicos municipales revisaron ayer el estado de los edificios vecinos, que también fueron desalojados como medida de precaución, y tras comprobar que sus estructuras no resultaron afectadas, autorizaron a los vecinos a volver a sus casas.

La familia de los niños fallecidos, que ha recibido asistencia psicológica, se alojará temporalmente en casas de familiares. El funeral se celebrará hoy en la iglesia evangelista de Balaguer y después los restos de los pequeños serán enterrados en la vecina localidad de Albesa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de marzo de 2004