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Entrevista:JUAN ORTEGA | Organizador de las Jornadas de Teatro de Eibar

"El ingenio suple muchas cosas, pero no es suficiente"

Cuando Juan Ortega (Elche de la Sierra, Albacete, 1943) llegó en 1968 a la Universidad Laboral de Eibar vio la oportunidad de acercar el teatro a los jóvenes. Tenía experiencia -había trabajado en compañías en Murcia y Valencia- y el internado del centro, que disponía de "un espacio digno" para la interpretación, sumaba 300 alumnos que sólo volvían a casa por vacaciones. Empezó organizando actividades y salidas para llevar a los alumnos a ver espectáculos, "hasta que un día decidimos traer las funciones aquí", cuenta. Esas actuaciones sueltas tomaron forma de festival hace ya 27 años y reúnen cada año a unos 12.000 espectadores. En esta edición, las Jornadas de Teatro de Eibar, que concluirán el 29 de marzo, difunden los montajes de 23 compañías, entre ellos, Yo soy aquel negrito, de Rodetacon Teatro; Ni sombra de lo que fuimos, de La Zaranda, o La cena de los idiotas, de Pentación.

Pregunta. En sus inicios andaba a la caza de compañías. ¿Hoy se le ofrecen?

Respuesta. Sí. El haber estado en Eibar es hoy un timbre de prestigio, de suerte que muchas compañías desconocidas empiezan a venderse bien después de participar en este festival de riesgo. Porque lo es. Difícilmente una programación reúne a grupos que el público no conoce, aunque sean de calidad, pero somos un centro de enseñanza y pretendemos que emerja la cultura

y reflejar la situación del arte en este momento.

P. ¿Es difícil hacer un festival desde la periferia?

R. Sí, primero porque hay que desplazarse más y se tiene menos a mano a las compañías y a las instituciones que disponen de gran parte de la información.

P. Y al público.

R. Para ser de provincias contamos con bastante público de San Sebastián y Bilbao. Además, creo que somos el festival vasco al que más gente de teatro viene. Al hacerse entre semana, los directores, actores y técnicos están libres y se encuentran aquí.

P. Las jornadas de Eibar, la Feria de Teatro de San Sebastián,... ¿Demasiado evento puntual para la programación estable que se ofrece?

R. Se está haciendo una programación amplia, aunque discutible, porque aún no se han logrado establecer giras que hagan asequible el trabajo de las compañías. Y eso, pese al trabajo del Gobierno vasco y las diputaciones. Pero bueno, cuantitativamente estamos bien, a la cabeza del Estado con los catalanes; cualitativamente también, viene de lo mejorcito, y la producción vasca es digna, aunque sea manifiestamente mejorable.

P. ¿En qué sentido?

R. El ingenio suple muchas cosas, pero no es suficiente. También hacen falta medios para crear propuestas de nivel. Lo vimos en Quijote del grupo valenciano L'Om Imprebis.

P. Siempre hablan de la crisis del teatro.

R. Gracias a Dios. Todo elemento vivo tiene que estar en crisis, preguntándose cosas. Hoy, además, ocurre otro fenómeno. Es difícil encontrar textos, pese a que hay autores jóvenes, y se está recurriendo mucho a los clásicos. Con lo cual no se cumpliendo con la misión del teatro que es reflejar lo que la sociedad está viviendo. Se cree que lo hace mejor la televisión, que además atrae más.

P. ¿Por qué?

R. Es una constante universal, todo lo ruidoso atrae, desde las manifestaciones a las orquestas callejeras. Pero además para ver teatro, que compite con unavariada oferta de actividades, hay que desplazarse. Y luego...¡un drama!: la gente está perdiendo cultura indiscutiblemente. La dinámica general ha llevado a los jóvenes a no saber nada e incluso cuando les estimulas lo consideran como una imposición. La sociedad no les exige cultura y ellos no encuentran satisfacción en ser cultos.

P. Con este panorama, ¿hacer teatro o difundirlo es darse cabezazos?

R. No, porque al final siempre queda algo. Tengo bastante contacto con alumnos que han pasado por el centro, desde Iñaki Miramón a Imanol Arias y todos reconocen que les ha servido, que les ha hecho más personas.

PERFIL

Juan Ortega es fisioterapeuta de formación, pero su doble pasión por la enseñanza y el teatro le han convertido en uno de los grandes dinamizadores culturales de Eibar. En 1968, comenzó a trabajar en la Universidad Laboral, hoy Complejo Educativo de Eibar. Más allá de ejercer como técnico sanitario, asumió la actividad teatral del centro y fundó Narruzko Zezen, que organiza las Jornadas de Teatro de Eibar, entre otras iniciativas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de marzo de 2004

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