La inflación de la eurozona baja al 1,6% en febrero

La inflación en la eurozona ha entrado en una fase de contención que en febrero pasado la ha llevado al 1,6% anual, la menor tasa en más de cuatro años, según las primeras estimaciones de Eurostat, la oficina de estadísticas de la UE. Desde noviembre de 1999, con el 1,5%, no había estado tan baja. Mientras, el Banco Central Europeo (BCE) refuerza la idea de que la inflación está controlada al filtrarse que se prepara a rebajar al 1,5% su previsión para 2004.

La contención de los precios permitiría una bajada de los tipos a medio plazo, como desean Alemania y Francia, que han reclamado esa acción al BCE para contrarrestar la fuerza del euro frente al dólar.

El vigor de la moneda única ante el billete verde es precisamente uno de los factores cruciales de la caída de la inflación en los 12 países de la zona del euro, al abaratar los precios de las importaciones y rebajar la carga financiera del petróleo, que se paga en dólares. El dato positivo de febrero se suma al de la tasa de inflación de enero, también revisada a la baja hasta el 1,9%, una décima por debajo del 2% inicialmente estimado. Ya el pasado mes de diciembre la inflación en la eurozona fue del 2%.

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La solidez de la tendencia se ve reforzada con la previsión que tiene ahora el BCE, rebajada hasta una media del 1,5% en 2004. La cifra brinda capacidad de maniobra al BCE, que se impuso fundacionalmente el objetivo de combatir la inflación en Europa y mantenerla por debajo del 2%. El canciller Gerhard Schröder, primero, y el primer ministro francés, Jean-Pierre Raffarin, después, han hablado esta semana del daño que a la economía de la UE está haciendo la fortaleza del euro, que en un año se ha revaluado un 20% con respecto al dólar, y de la pertinencia de que el BCE intervenga para controlarla. Ayer el euro subió a 1,24 dólares, tras dos jornadas de descensos.

Berlín y París piden una rebaja del tipo de interés de referencia, fijado el pasado mes de junio en el 2%, para hacer menos atractiva la moneda única. Los rectores del banco van a analizar la situación la próxima semana, pero no parecen dispuestos a satisfacer las peticiones germano-francesas.

EL PAÍS de la mañana

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