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Alan Woodrow pone la voz de Sigfrido fuera del escenario en el Real

Ayer se complicaron las cosas en El ocaso de los dioses, la ópera de Wagner que se representa en el teatro Real de Madrid. El tenor Alfons Eberz empezó a encontrarse mal por la mañana y, después de una revisión, se le diagnosticó un principio de traqueítis. La dirección del teatro se embarcó de inmediato en la búsqueda de un sustituto porque no iba a ser fácil que estuviera recuperado para la función, que se inicia a las seis de la tarde.

"Encontramos por fin a Alan Woodrow, un tenor que conocía el papel de Sigfrido en Amsterdam", explica Emilio Sagi, director artístico del Real, "y se hizo lo posible para que estuviera al principio de la representación. Pero no fue posible. Su avión llegaba a las seis y media y, por tanto, le propusimos a Alfons Eberz que intentara cantar el primer acto. En la tercera escena ya no podía seguir adelante".

Se armó el inevitable desbarajuste y la función se interrumpió durante tres cuartos de hora. El público tuvo dos opciones: o recuperar el dinero en taquilla o esperar que la representación siguiera adelante con el sustituto. Casi la mitad del aforo se decantó por la primera de las opciones, aunque los responsables del teatro no tenían ayer los datos exactos de los que abandonaron.

Los que se quedaron asistieron a una atípica representación de El ocaso de los dioses. Alan Woodrow, el recién llegado, cantó el papel de Sigfrido desde fuera del escenario mientras Alfons Eberz representaba el papel del héroe wagneriano. Sagi comentó que es la primera vez que se enfrentan en el Real a un problema de estas características, pero que la solución que encontraron no es nueva, y que ha funcionado en otras partes ante problemas tan imprevisibles como una traqueítis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de febrero de 2004