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Maragall afirma que Cataluña "hoy no pide diálogo, sino que exige acabar con el terror"

El republicano Josep Bargalló toma posesión como 'conseller en cap' para relevar a Carod

El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, convirtió ayer el acto de toma de posesión del nuevo conseller en cap, el republicano Josep Bargalló, en un alegato contra lo que, con sarcasmo, denominó el "perdón de ETA" a Cataluña. En un tono mucho más duro de lo que es habitual en él, Maragall recordó que con motivo del asesinato del ex ministro socialista Ernest Lluch, un millón de personas pidió diálogo para acabar con el terrorismo. "Hoy no pedimos diálogo; hoy exigimos acabar con el terror". Y agregó: "El único diálogo posible es cuándo y dónde entregan las armas".

Maragall aprovechó la toma de posesión del sucesor de Carod y de la nueva consejera de Enseñanza -el relevo a su vez de Bargalló-, la republicana Marta Cid, para invitar de nuevo al pueblo de Cataluña a proclamar "alto y fuerte su respeto a los ciudadanos de los pueblos de España de los cuales" ETA le "han querido separar".

"Los terroristas intentarán atentar de nuevo, porque ése es su único objetivo: usar el terror para cambiar desde fuera de la democracia la marcha de una política democrática en la que no creen", alertó el presidente catalán. A juicio de Maragall, éste es el momento para que el pueblo de Cataluña "muestre su estima y respeto a todos los españoles" y al tiempo "el asco" que le "produce el perdón otorgado por quienes no pueden otorgar nada y que solo quieren dividir".

"Invito sinceramente, sin ninguna intención escondida, de verdad, a todos los partidos políticos, al Partido Popular de Cataluña, a sumarse a esta actitud de respeto y amistad con los pueblos de España y a manifestar el rechazo indignado por un privilegio que no queremos, por un perdón que no deseamos", insistió una y otra vez Maragall.

Por todo ello, el presidente volvió a insistir en la movilización ciudadana "desde quienes legítimamente están con el independentismo pacífico y democrático" hasta aquellos que están "a favor de una gobernación como la del Partido Popular".

Movilización sin el PP

Pero no es fácil que estos últimos se sumen a la movilización que se prepara para el próximo domingo contra el terrorismo etarra. La negativa del PP el pasado miércoles a suscribir la declaración de todos los grupos parlamentarios contra el comunicado de ETA ha seguido una escalada verbal a la que se sumó el propio portavoz del Gobierno, Eduardo Zaplana, quien la pasada semana afirmó que el Gobierno tripartito catalán es una alianza de "cuatro". "Son tres pero uno de ellos suma un cuarto: ETA", dijo Zaplana.

Este cúmulo de elementos hace temer a los socialistas que la concentración que diversas entidades cívicas preparan para el próximo domingo sea una movilización contra ETA, pero que al tiempo se convierta en un clamor contra el PP -cuya dirección comunicó anoche su intención de no acudir al acto- y de refrendo al Gobierno catalán que ha sido objeto de numerosos ataques desde el Ejecutivo central.

La Plataforma por un Gobierno de Izquierdas, junto a UGT y CC OO, se han adherido a la movilización que tendrá como escenario la plaza de Sant Jaume, frente al Palau de la Generalitat. Para hoy está prevista una reunión promovida por la Asamblea de Intelectuales, Profesionales y Artistas que acabe de perfilar las adhesiones de entidades cívicas a la movilización.

Desde el Gobierno catalán, los socialistas auspiciaron que la movilización se celebrara mañana miércoles, antes del inicio oficial de la campaña electoral. Pero los promotores se ven incapaces de realizar la concentración con ciertas garantías de éxito antes del próximo domingo.

El clima plenamente electoral que se respira imposibilita una respuesta unida de todos los partidos. Ayer mismo, la oposición al tripartito -CiU y PP- criticó a fondo los nuevos nombramientos. A pesar de que el presidente Maragall aseguró que ve a su Gobierno fortalecido tras el nombramiento del nuevo conseller en cap - "tengo confianza absoluta en Bargalló, conozco su capacidad de gestión", dijo- , populares y convergentes consideran que la crisis no se ha cerrado.

Así, Artur Mas, dirigente de CiU, declaró en Los desayunos de TVE-1 que su federación no pide la ruptura del tripartito, sino que no sea sólo Esquerra quien tenga la llave de la gobernabilidad. "CiU con condiciones pactadas puede ayudar a esta estabilidad", ofertó.

Más dura fue la cabeza de lista del PP por Barcelona, Dolors Nadal, quien dijo que la crisis del Gobierno catalán "está más abierta que nunca" porque hay consejeros que no deben lealtad a Maragall sino al dimitido Carod.

El nuevo conseller en cap, tras la toma de posesión -que rehuyó incluso en esta solemne ocasión el uso de la corbata prescrito desde la transición por Josep Tarradellas- , subrayó su "absoluta lealtad" al secretario general del partido, quien ayer, por cierto, no asistió al acto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de febrero de 2004