Reportaje:Vereda de la Piñuela | EXCURSIONES

La mirada vertical

La senda más empinada de Cercedilla recompensa al caminante con una vista casi cenital del valle de la Fuenfría

Entre los 109 atajos, callejas, sendas, carreteras, veredas, calzadas, salideros, cañadas y caminos en general que surcan el montuoso término de Cercedilla, los hay tan vertiginosos como la senda Herreros, que discurre por las llambrias escurridizas de la cara sur de Siete Picos, y tan rompetobillos como la calzada romana, que parece que fue empedrada por un defensa del Sevilla, pero ninguno más duro que la vereda de la Piñuela, la cual asciende por la ladera occidental del valle de la Fuenfría, desde el hospital del mismo nombre hasta el collado de Cerromalejo, salvando 425 metros de desnivel en poco más de dos kilómetros de recorrido.

Trepar por una pendiente del 20% no es un plan muy seductor salvo que se tenga un buen aliciente, y ése es poder disfrutar de uno de los mejores miradores de la sierra. Desde la Piñuela, que así se llama la peña que da nombre a la vereda, se domina todo el valle de la Fuenfría, desde el puerto hasta las primeras casas de Cercedilla. Mientras que, allende el valle, las lomas de Navarrulaque y Collado Albo, que se desprenden de Siete Picos, y la cuerda de las Cabrillas y la sierra de la Maliciosa, que lo hacen de la Bola del Mundo, se superponen en armónica escala de grises, recortándose contra el sol naciente como en un espectáculo de sombras chinescas.

"La fuente de la Piñuela vierte en una bañera, no pregunten cómo ha llegado hasta aquí"

Comenzaremos nuestra andadura en el hospital de la Fuenfría, rodeándolo por la derecha para alejarnos monte arriba entre pinos marcados con círculos colorados. En apenas cinco minutos, tras franquear una alambrada por una portilla, estaremos en la Plaza de España, que es una pradera y una encrucijada: de izquierda a derecha, la atraviesa el camino viejo de Segovia; de frente, arranca la vereda de la Piñuela. No tiene pérdida: tal como sube, y llena como está de señales rojas, sólo podría confundirse con un ascensor.

Adentrándonos pues con derechura en la espesa pinada, encararemos los primeros y más fatigosos repechos de la vereda, tan sólo suavizados por la dulce compañía del arroyo del Infierno. Un arroyo del que no nos separaremos hasta que, a una hora del inicio, la senda gire bruscamente a la izquierda para arrimarse a la fuente de la Piñuela, cuyas aguas se vierten en una bañera -no nos pregunten cómo ha llegado hasta aquí-, la rebosan y bajan cabrilleando por un inclinado praderón en el que se yergue, hacia su extremo inferior, la peña de la Piñuela, señoreando el valle desde sus 1.650 metros de altura, a 300 justos sobre el tejado del hospital.

Tras saciarnos de paisaje en el miradero de la Piñuela, retomaremos la vereda, que ahora asciende con menos pendiente a través del pinar, corta luego en diagonal la pista forestal conocida como Calle Alta y, ya sin señales, continúa subiendo como camino más ancho, suave y andadero hasta topar la cerca de piedra que separa Cercedilla y El Espinar, Madrid y Segovia.

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Aquí, a una hora y media del inicio, acaba la vereda de la Piñuela, pero no nuestro paseo, el cual reanudaremos atravesando la cerca por una portilla metálica y siguiendo hacia la izquierda los trazos de pintura blanca y roja del sendero GR-10, con la vista puesta en la riscosa Peñota.

En cinco minutos más, a contar desde la portilla, llegaremos al punto más bajo del collado de Cerromalejo (1.774 metros), donde deberemos cruzar de nuevo la cerca, aprovechando un pequeño derrumbe de la misma, para perder rápidamente altura por una trocha jalonada con hitos, atravesar otra vez la Calle Alta y seguir descendiendo por la vereda de los Poyalejos, también muy pendiente y también señalizada con círculos rojos en los pinos. Así, transcurridas dos horas y media de marcha, nos plantaremos en la pradera de los Curas (1.360 metros), un buen lugar para zamparse los gozos del almuerzo y sestear al arrullo de la fuente de la Mina.

Por la pradera pasa el amplio y llano camino de los Campamentos, que en media hora más (tres en total) nos devolverá al punto de partida.

Información 'in situ'

- Dónde. Cercedilla dista 57 kilómetros de la capital yendo por la carretera de A Coruña (A-6) y la antigua N-VI hasta Guadarrama, para desviarse a la salida de este pueblo a la derecha por la M-622. Hay trenes de Cercanías-Renfe (tel.: 902 24 02 02). Unos metros más arriba de la estación de Cercedilla, nace la carretera de las Dehesas (M-966), que en poco más de dos kilómetros lleva hasta el hospital de la Fuenfría, punto de partida de esta excursión.

- Cuándo. Cualquier época del año es buena para realizar esta ruta circular de ocho kilómetros y unas tres horas de duración, con un desnivel acumulado de 425 metros -hospital de la Fuenfría, 1.350 metros; collado de Cerromalejo, 1.774- y una dificultad media.

- Quién. El personal del Centro de Educación Ambiental Valle de la Fuenfría (tel.: 91-852 22 13) pondrá a nuestra disposición planos, croquis y folletos para ayudarnos a realizar éste y otros itinerarios por la zona. Atiende de 10.00 a 18.00 en el kilómetro 2 de la carretera de las Dehesas, a 500 metros del hospital de la Fuenfría.

- Y qué más. Cartografía: mapa Sierra de Guadarrama, a escala 1:50.000, editado por La Tienda Verde (tel.: 91 534 32 57); en su defecto, hoja 18-20 (Cercedilla) del Servicio Geográfico del Ejército.

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