Cruz Roja afirma que el muro israelí viola el derecho internacional

El Gobierno palestino pide observadores internacionales en Gaza

En lo que constituye un gesto excepcional para una organización que basa sus actuaciones en la confidencialidad de la información a la que tiene acceso, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) se sumó ayer a las críticas contra la polémica barrera de separación que Israel está construyendo en Cisjordania. En un comunicado oficial, emitido desde su sede central en Ginebra, el CICR constató que la barrera -que alterna tramos de verja electrificada con otros de muro de hormigón de nueve metros de alto- supone una violación del derecho internacional humanitario, dado que buena parte de su trazado se sitúa dentro de territorio ocupado.

Según el comunicado, la barrera impide a miles de palestinos tener acceso a servicios públicos esenciales, enumerando, entre otros, el agua, la sanidad y la educación. "El CICR opina que la barrera de Cisjordania, en tanto en cuanto su ruta se desvía de la línea verde [demarcación fronteriza previa a la guerra de 1967] y penetra en territorio ocupado, es contraria al derecho internacional humanitario", señala el comunicado. Confirmando lo previamente dicho desde Ginebra, su delegación en Jerusalén aseguró que sus afirmaciones están hechas a partir de un estudio de impacto elaborado durante los últimos 18 meses, que ya han discutido con las autoridades israelíes.

Por su parte, el embajador de Israel en Ginebra, Yakov Levy, se lamentó del momento elegido por el CICR para hacer pública su opinión, justo en vísperas de que el caso sea discutido ante el Tribunal Internacional de La Haya. "Existe el peligro de que su posición se convierta en un arma política arrojadiza contra nuestras medidas de defensa propia", arguyó Levy.

La publicación del comunicado coincidió con la visita de tres altos funcionarios de la Administración estadounidense, encabezados por el subsecretario de Estado para Oriente Próximo, William Burns, llegados para intentar concretar el contenido y los posibles plazos de aplicación del plan de "desconexión" de los palestinos diseñado por Ariel Sharon. Hablando ante el Parlamento Europeo en Bruselas, el primer ministro palestino, Ahmed Qurei, reclamó ayer el despliegue de observadores internacionales en Gaza para la eventualidad de que Israel desmantele las colonias judías.

Para mostrar su rechazo a la evacuación de Gaza, decenas de colonos judíos se manifestaron ayer en Jerusalén, adonde llegaron caminando desde los asentamientos de Gush Katif, situado junto a la frontera con Egipto.

Mientras, en Yenín, varios hombres dispararon contra el ministro de Sanidad palestino, Jawad Al-Tibi, sin que éste sufriera heridas. Los atacantes le exigieron que abandonase la ciudad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0019, 19 de febrero de 2004.