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María Adánez y Aitor Mazo, libreros en el Budapest de los años 30

'La tienda de la esquina' adapta al teatro el filme 'El bazar de las sorpresas', de Lubitsch

La tienda de la esquina, adaptación de la película El bazar de las sorpresas, de Ernst Lubitsch, llega a Madrid precedida de un gran éxito en Francia, donde ganó cinco premios Molière -los Max galos- y se mantuvo tres años en la cartelera parisiense. Lander Iglesias dirige este montaje, cuyo reparto encabezan María Adánez y Aitor Mazo. La compañía pretende mantenerse en el teatro Infanta Isabel hasta junio, para volver en septiembre.

"Aunque parece realista, es una obra soñadora, rompedora, con un juego especial"

Las obligaciones profesionales impiden a sus actores principales abandonar Madrid. Por la mañana, Adánez rueda Aquí no hay quien viva, y Aitor Mazo encarna al padre de Manolito Gafotas. "Yo nunca he dejado de hacer teatro en todos mis años de carrera. Es un personaje que supone un reto. Un hombre tan cuerdo, tan sufridor, tan humilde... He hecho mucho teatro fantástico, hasta de toro, mucho de malo, de psicópata", relataba Mazo antes de una función. Adánez sabía del proyecto desde hace más de un año: "Me interesé por cómo iba en Francia, la escenografía... Empecé un poco con la comedia en la anterior función y me apetecía seguir, es muy agradecido ver al público reírse", contó la actriz que hizo con Emilio Gutiérrez Caba la versión teatral de El príncipe y la corista, interpretada en el cine por Marilyn Monroe y Laurence Olivier.

La tienda de la esquina, versionada al castellano por Juan José de Arteche, es una adaptación de la cinta El bazar de las sorpresas, de Lubitsch, que a su vez estaba basada en la novela La perfumería, de Miklos Laszlo. Narra la enternecedora historia de Kralik (Mazo) y Klara (Adánez), que juegan al ratón y al gato sin reconocerse su cariño en una librería del Budapest en los años treinta irrigado por la cultura judía. Francisco Vidal, Juanjo Cucalón, Helena Dueñas, María Jesús Hoyos, Alejandro Arestegui, Txema Regalado y Miguel Oyarzun completan el reparto.

"El espectáculo francés y el español sólo se diferencian en dos cosas: el idioma y el elenco", afirmó el director de la obra, Lander Iglesias, que se ha reservado un pequeño papel. "Se muestra la Europa de entreguerras, la necesidad de empleo, de vivienda, el hambre..., respetando totalmente la época", añade.

"Klara es una mujer valiente, fuerte. Entra en la tienda pidiendo trabajo y, hasta que se lo dan, no se va a pesar de que se lo dicen. Va buscando la felicidad, el no estar sola. Es una mujer echada para adelante, con carácter, y, por otro lado, muy tierna y teatrera para conseguir lo que quiere", explica de su personaje la actriz de El lápiz de carpintero.

"Kralik es un personaje casi perfecto, honesto, caballero... Su único defecto es que es muy tímido y no sabe relacionarse, sobre todo con las mujeres", dijo por su parte Mazo, intérprete de Muerte accidental de un anarquista.

"La puesta en escena es muy rica. Se mezcla el mundo de interpretación con el de las imágenes. Porque, aunque aparentemente sea realista, no lo es tanto. Es una obra soñadora, rompedora, tiene un juego bastante especial", la describió Iglesias. Pese a las semejanzas con el montaje francés, el director asegura que han buscado la propia genuinidad en la interpretación.

Jean-Jacques Zilberman, el adaptador y escenógrafo en Francia, vino a España a darles algunas indicaciones de la función que se estrenó en el teatro Arriaga el pasado noviembre y que se representa ya en Grecia y pronto en Italia.

Comedia romántica

"Hemos apostado por la comedia romántica, dejando más sutilmente las historias paralelas, para que la melancolía salga de la comedia. De esa manera ganamos en ritmo y en frescura", continuó el director. "Como corresponde a la comedia romántica, hemos huido de los mecanismos más profunfos y más trágicos".

Iglesias ve en su montaje un homenaje al teatro intrínseco de Lubitsch, "no tanto de la interpretación de los actores, que es difícil de descubrir, sino en el tratamiento del ritmo y la secuencia cinematográfica que lleva la función". A su juicio, La tienda de la esquina tiene una estructura más cercana a cualquier comedia de Chéjov que al vodevil. "Lo que sí que existe son momentos de comedia hilarantes a través de la frescura que emanan los personajes", apuntilla.

"En la película hay más escenas. Aquí hay elipsis, pero que están muy bien resueltas, contadas de antemano. Se ha encontrado un mecanismo para rescatar todo lo teatral que tiene la película", continúa Iglesias, a quien el Arriaga propuso la dirección porque ya había trabajado con ellos en otros montajes.

La tienda de la esquina. Teatro Infanta Isabel. Barquillo, 24. Miércoles y jueves, a las 20.30; viernes y sábados, a las 20.00 y a las 23.00; domingos, a las 19.00.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de febrero de 2004