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Antxon brinda con cava por su libertad rodeado de cientos de simpatizantes

Eugenio Etxebeste, Antxon, de 52 años, ideólogo de ETA e interlocutor de la banda en las conversaciones de Argel, 1989, recibió ayer un multitudinario y accidentado homenaje en San Sebastián, su ciudad natal.

Antxon perteneció al aparato político de ETA hasta que en 1984 fue expulsado de Francia a Centroamérica. Salió en libertad el 28 de enero pasado tras haber cumplido en España la pena proporcional de los diez años de prisión a que fue condenado por el caso Sokoa, relacionado con el hallazgo en 1986 de un arsenal de ETA en una cooperativa de Hendaya (Francia), en la que la Policía encontró también documentación de la banda.

Antxon brindó con cava por su recién estrenada libertad rodeado de los dirigentes de Batasuna Arnaldo Otegi, Joseba Permach, Joseba Albarez, Rafa Diez Usabiaga y el erodiputado Koldo Gorostiaga.

La prohibición del acto, tanto por parte de la consejería de Interior como del Ayuntamiento donostiarra, previsto a la una de la tarde en el Polideportivo municipal de Manteo, en el barrio de Gros, no impidió que cientos de personas se acercaran al lugar. El despliegue de la Ertzaintza les bloqueó el acceso, por lo que decidieron trasladar el acto al frontón del Paseo de Zubiaurre, en el barrio de Intxaurrondo.

Tras una negociación con los concentrados, los mandos de la Ertzaintza impidieron cualquier homenaje en la calle relacionado con Antxon -obligaron a retirar la megafonía y los carteles- aunque se les permitió celebrar la comida en el frontón.

No obstante, antes de proceder a la comida, los asistentes, sin ser seguidos por los agentes, iniciaron una cadena humana por las inmediaciones del recinto y, en el exterior del mismo, improvisaron un acto en torno al ex dirigente de ETA: el histórico Periko Solabarria entregó a Antxon una makila (bastón de mando) que éste recibió puño en alto mientras los asistentes coreaban lemas como gora ETA militarra y Borroka da bide bakarra (la lucha es el único camino).

La concejal del PP María San Gil calificó el acto de "vergüenza para los donostiarras".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 9 de febrero de 2004