Reportaje:

La 'Baldwin' cabalga de nuevo

Guadix resucita una locomotora de 1928 que actuó en películas como 'El bueno, el feo y el malo' para un tren turístico

Hay un chiste entre los cinéfilos que dice que si uno recorre los canales de televisión siempre se encontrará con al menos una película en la que aparezca uno de los hermanos Baldwin. Lo que no saben es que a la larga lista de películas que entran en la categoría hay que sumar las de la locomotora Baldwin, recién remozada en Guadix, Granada. La locomotora, fabricada en 1928, ha participado en rodajes de películas como Doctor Zhivago, Indiana Jones y la última cruzada o El bueno, el feo y el malo, la mayoría mejores que las de los hermanos Baldwin (Alec, William y Stephen y Daniel). Ahora se convertirá en un tren turístico.

"La locomotora es una preciosidad y es la única que queda en España. Verla funcionar escupiendo vapor es una gozada", señala Juan Antonio Hernández, que es concejal del Ayuntamiento de Guadix y ferroviario. La locomotora es un bicho de 72.150 kilos de hierro y 16 metros de largo. Consume carbón negro y escupe humo blanco.

La locomotora sirvió durante décadas en la zona. "Viajaba de Linares a Almería, pasaba por Baeza, hacía cualquier recorrido con una fiabilidad envidiable", explica Hernández. Su último viaje lo realizó en 1978.

Al jubilarse, la locomotora comenzó una fructífera carrera cinematográfica. Pero los meses sin silbar y sin masticar carbón la oxidaron. Junto a los dos vagones que quedaban del tren original, encontró sepultura en un hangar de Guadix, un frío pueblo de 20.000 habitantes.

En 2001, tras años de pelea, el Ayuntamiento consigue los 258.000 euros que necesita para repararla y la envía a la Asociación para la Recuperación de Material Ferroviario, con sede en Lleida. Manuel Ramos es el ingeniero técnico que recibió la máquina. "Estaba hecha una ruina. Hubo que cambiarle la caldera, hacerle una a mano". Y añade: "La máquina de vapor es una cosa muy sencilla y muy fiable si se sabe manejar. Por eso duran tanto".

Los trabajos duraron 20 meses en los que trabajaban entre cinco y diez personas. Al final, la máquina, que había llegado a Lleida en camión, volvió a Guadix por la vía. La locomotora volvía a alcanzar los 70 kilómetros por hora que alcanzaba cuando en 1928 salió de la fábrica de Bilbao.

Ramos comenzó por afición a restaurar trenes y ahora es su forma de vida. Lamenta que en España existe poco dinero para lo que denomina como "la arqueología industrial. Aquí hemos restaurado ya bastantes locomotoras, pero las fundaciones y las empresas no se gastan dinero en conservar el patrimonio industrial. Y es una pena que eso se pierda".

Una vez en Guadix y para evitar que se oxide, los responsables del municipio la cuidan y la arrancan cada mes. El viernes, y capitaneada por el maquinista jubilado Modesto Jiménez, de 59 años, la Baldwin dio un paseo por Guadix. "Es como el Orient Express", señaló una vecina del pueblo con evidente cara de satisfacción.

Pero lo más complicado comienza ahora. El Ayuntamiento busca una empresa que explote el tren turístico. "Esperamos que a finales de año una empresa se haga cargo de la máquina", señala Hernández. En la zona hay muchas vías abandonadas por las que la Baldwin puede pasear a los turistas. Éstos podrán emular así a los protagonistas de tantas películas y a los viajeros de épocas pasadas. Aquéllas en las que el tren era el único medio de transporte y una forma de vida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 08 de febrero de 2004.

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