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OPINIÓN DEL LECTOR

Las otras víctimas

La dramática noticia del fallecimiento de una mujer embarazada al caer desde su vivienda en un barrio de Bilbao tras sufrir agresiones de su compañero, nos sitúa nuevamente ante uno de los mas graves problemas de nuestra sociedad: los malos tratos a las mujeres. Quisiera aprovechar estas líneas para rechazar categóricamente estas agresiones y solicitar a las instituciones que intensifiquen la atención inmediata y urgente a todas las mujeres amenazadas y maltratadas.

Pero aprovecho esta trágica circunstancia para llamar la atención sobre la otra víctima de esta situación: una menor de ocho años que, como consecuencia de este hecho, se ha encontrado de forma violenta afectada por una situación traumática que ha generado su desprotección y desamparo, teniendo que hacerse cargo de ella los servicios de protección a la infancia de la Diputación Foral de Vizcaya.

Esta niña se une tristemente a otros niños y niñas que están siendo atendidas por los Servicios de Protección a la Infancia como consecuencia de situaciones de maltrato, abandono, desamparo o irresponsabilidad de sus padres. Muchos de estos niños atendidos en hogares, pisos o residencias, podrían estar acogidos en familias que, en colaboración con los servicios de infancia, les ofrecerían cariño, apoyo y un ambiente familiar donde poder superar poco a poco el trauma que genera este tipo de situaciones.

Se necesitan familias dispuestas a acoger a estos niños y niñas de forma temporal, mientras se valora la respuesta más adecuada para su situación. Familias o personas con las que puedan madurar y desarrollarse como personas hasta el momento en que puedan volver con sus familias biológicas o de proseguir su vida en el seno de la familia acogedora y pueda decidir por si mismo lo que quiere para su vida. Agradecería que todas las personas sensibilizadas por estas situaciones se pusiesen en contacto con los Servicios de Infancia de nuestras instituciones para informarse y ofrecer su colaboración.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de febrero de 2004