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EL DEBATE SOBRE LA GUERRA DE IRAK

El PSOE exige que se desclasifiquen los documentos del servicio secreto sobre Irak

Los socialistas quieren dejar en evidencia que Aznar desoyó a su propio centro de inteligencia

Al contrario que George W. Bush y Tony Blair, José María Aznar no puede escudarse en que sus servicios de inteligencia le indujeron a error al suministrarle información falsa sobre el supuesto arsenal de armas de destrucción masiva de Irak. Aunque el presidente español dio por hecha la existencia de estas armas para justificar su apoyo a la invasión, los informes que le elevó el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) advertían de la falta de pruebas. El portavoz del Grupo Socialista, Jesús Caldera, pidió ayer al Gobierno que desclasifique estos informes y asuma sus propias responsabilidades.

Caldera aseguró ayer que los motivos que justificaron la clasificación como secretos oficiales de los documentos del CNI sobre los programas armamentísticos de Irak han desaparecido, ya que el régimen de Sadam Husein ha sido derrocado y él mismo se encuentra detenido. "El Gobierno dijo que había razones que afectaban a la seguridad de España y de la comunidad internacional, por lo que una vez los riesgos han desaparecido, no hay razón pata que los informes del CNI sigan siendo secretos", alegó.

El portavoz socialista exigió al Ejecutivo que desclasifique los informes, "para que los españoles sepan lo que dijo en su momento" el servicio de inteligencia español. "Así podremos saber la verdad y ver cómo el Gobierno utilizó la más grave de las mentiras para justificar una guerra inmoral, ilegal, injusta y al margen del derecho internacional", agregó.

Caldera calificó de "profundo ignorante" al candidato del PP a La Moncloa, Mariano Rajoy, por afirmar que el debate sobre las armas de destrucción masiva pertenece al pasado. "Parece que no se ha enterado del debate internacional de hay", afirmó, antes de exigirle que abra una investigación, como han hecho EE UU y el Reino Unido, porque "España también estaba en el trío de las Azores" que dio luz verde a la invasión al margen del Consejo de Seguridad de la ONU.

"Si 1.500 hombres y mujeres [de las Fuerzas Armadas españolas] siguen en Irak jugándose la vida a diario y existe allí un problema de terrorismo que antes no había, no puede entenderse, de ningún modo, como un problema del pasado", subrayó.

La desclasificación de los informes del CNI, concluyó Caldera, sólo sería "un primer paso" para "poder saber la verdad y demostrar que el Gobierno mintió" a los españoles para justificar su apoyo a la guerra.

Apoyo de IU y PNV

También el portavoz de IU, Felipe Alcaraz, reclamó la desclasificación de los informes, aunque se mostró convencido de que el Gobierno no lo hará porque eso demostraría que desoyó la opinión de sus propios servicios de inteligencia. "Si Aznar no hubiera despreciado estos informes, España no habría participado en la guerra", declaró a Europa Press Felipe Alcaraz, quien lamentó que el Gobierno optase por dar más crédito a la CIA que al CNI "para una vez" que los servicio secretos españoles "lo hacen bien".

Por su parte, el portavoz del PNV, se sumó "con entusiasmo" a la desclasificación de los documentos y a la creación de una comisión independiente para investigar los verdaderos motivos que llevaron a la guerra, aunque agregó que el PSOE "no tiene ningún derecho a rasgarse las vestiduras", porque pactó con el PP la ley del CNI.

Comparecencia de Dezcallar

El director general del centro de inteligencia, Jorge Dezcallar, y el ministro de Defensa, Federico Trillo-Figueroa, comparecieron a puerta cerrada ante la Comisión de Fondos Reservados del Congreso, integrada por los portavoces de los grupos parlamentarios, el pasado 4 de septiembre.

El PP rechazó una comparecencia de Dezcallar para que diera cuenta de la información que el CNI facilitó al Gobierno en vísperas de la guerra, pero aceptó responder algunas preguntas de los diputados. Así, afirmó que Sadam Husein tenía la "vocación" de disponer de armas de destrucción masiva y que la comunidad internacional tenía la "convicción" de que las poseía, pero no pruebas de su existencia.

Más contundente se mostró respecto a las supuestas vinculaciones entre el régimen iraquí y la red terrorista Al Qaeda, otro de los motivos esgrimidos para la invasión. Recordó que el partido Baaz era de carácter laico y tenía fuerte desconfianza hacia los grupos fundamentalistas. Otra cosa diferente, matizó, era su apoyo a las organizaciones radicales palestinas, a las que llegaba a pagar 20.000 dólares para reconstruir las viviendas de los terroristas suicidas que habían sido demolidas por el Ejército de Israel.

El responsable del centro de inteligencia admitió que sus informes sobre Irak no podían ser tan exhaustivos como los de los servicios homólogos de EE UU y el Reino Unido, pero alegó que el CNI había prestado más atención a Irak antes, durante y después de la guerra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de febrero de 2004