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El IEA recupera el libro 'El esplendor de Almería en el siglo XI', de Florentino Castro Guisasola

Almería

El esplendor de Almería en el siglo XI, obra firmada por el intelectual más importante que ha dado la ciudad durante el siglo XX, Florentino Castro Guisasola (Oviedo, 1893-Almería, 1945), está de nuevo en las librerías. El Instituto de Estudios Almerienses (IEA), junto con la entidad financiera Cajamar, acaba de reeditar el fundamental título para conocer los aspectos políticos, económicos, culturales y sociales del siglo más brillante bajo la dinastía Somadihita.

La edición facsimil del filósofo que acabó sus días en Almería es la misma que sirvió, en su momento, de información a los posteriores estudios del Padre Tapia. El repaso histórico del latinista y estudioso de los clásicos abarca desde el año 1011 en que el caudillo Jairán era nombrado señor de Almería. Tras el gobierno de éste el historiador narra la llegada al poder de Zohaír y, más tarde, de Abdelaziz, hasta alcanzar la "gloriosísima" dinastía de los Somadihitas: Abulahvás, Almotacín y Moizodaula.

Es en el clímax de dicho esplendor cuando contaba Almería con una inusitada actividad industrial: fábricas de fundición y metalurgia donde se forjaban y troquelaban objetos de hierro, cobre y demás metales; alfarerías donde se torneaban y bruñían lozas de esmaltes riquísimos; industria de los mosaicos; preparaciones de frutas para países extranjeros, fundamentalmente Túnez y Egipto; y otras actividades, tales como las de carpintería, construcción de bajeles, fabricación de artículos navales y las "incomparables" manufacturas de tejidos que sirvieron de modelo a las de Pisa y Florencia.

Corría el año 1051 y el joven rey Almotacín, que tomó el poder con tan sólo 14 años tras la muerte de su padre, hizo florecer lo que con tan buen tino administró su progenitor para encumbrar Almería hasta ver su reino extendido por Baeza, Lorca y Jaén.

Almería se convirtió en refugio de sabios y científicos judíos, lo que se une a un brillantísimo círculo literario de una corte esplendorosa, en el que figuran historiadores como Aben Abilfayad y Aben Modair; maestros como El Zafadí; y geógrafos como El Becrí.

El esplendor de Almería en el siglo XI finiquita el recorrido con el breve reinado de Moizodaula, poco antes de que las repúblicas de Génova y Pisa y el condado de Barcelona se coligaran contra la gran potencia industrial y comercial que fue la ciudad. Ha sido ésta una de las últimas publicaciones nacidas bajo la tutela del ex director del IEA Rafael Lázaro antes de dejar su cargo. Costará 25 euros en una mimada edición de tan sólo 700 ejemplares.

"Hay una razón sentimental que evoca el título y por la que conviene leer el libro. Evoca la autoestima perdida. Después de tanto tiempo de declive, hablar de esto cuando nuestra situación mejora no viene mal para recordar que hemos tenido momentos de gloria", dice Lázaro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de enero de 2004