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Kerry avanza en las primarias de New Hampshire y acusa a Bush de engaños sobre la guerra

El candidato demócrata supera al presidente en un sondeo de la revista 'Newsweek'

Horas antes de que se abran las urnas en New Hampshire, el senador John Kerry ha consolidado su ventaja en todos los sondeos, aunque más de un tercio de los ciudadanos del Estado, que tiene 1,3 millones de habitantes, se declaran independientes y pueden votar en las primarias demócratas. Howard Dean contiene su caída tras el tropiezo en Iowa; el ex general Wesley Clark no levanta el vuelo y John Edwards sigue siendo una sorpresa. Los demócratas suavizan golpes entre ellos y los dedican a Bush, al que Kerry acusó ayer de "hacer creer" una serie de argumentos para justificar la guerra de Irak.

En ocho encuestas distintas, John Kerry, el hombre que resucitó cuando los demócratas de Iowa se plantearon la elección de noviembre con criterios pragmáticos, está a la cabeza, con un margen que va del 29% al 37%. Dean, segundo en siete de esos sondeos, oscila entre el 19% y el 23%. Solamente en una encuesta Wesley Clark está el segundo. Cerca de él, John Edwards -que tiene difícil repetir hoy el segundo puesto de Iowa- y, más atrás, Joe Lieberman, que podría acabar su carrera si queda quinto. Pero los expertos y los responsables de las campañas, escaldados por las sorpresas de Iowa, repiten que no hay que dar nada por decidido. Por eso los candidatos dedican las últimas horas a buscar frenéticamente votos de indecisos e independientes.

Kerry ha obtenido enormes beneficios de Iowa, y un sondeo nacional de la revista Newsweek indica que si las elecciones fueran hoy, tendría un 49% de los votos contra un 46% para Bush; es la primera vez que esto ocurre. A Bush, en la misma encuesta, no le quieren ver en la Casa Blanca un 52% de los estadounidenses, frente al 44%. Kerry es visto por muchos demócratas como el único con historial e imagen necesarias para "¡enviar de regreso a Tejas a Bush con el cartel de 'Misión Cumplida'!", como el senador cerró su intervención del sábado por la noche ante 1.500 demócratas reunidos en Nashua.

Kerry, que votó a favor de la guerra en Irak, dijo ayer a la Fox que Bush "rompió las promesas" sobre la coalición internacional, sobre la ONU y sobre ir a la guerra como último recurso. ¿Pero Bush mintió, "hubo voluntad de engañar"? "Nunca diré eso de un presidente de EE UU sin tener las pruebas", matizó Kerry, que sí habló, en general, de "una gran cantidad de exageraciones, de distorsiones y de engaños".

Dean es, de nuevo, el fenómeno más interesante. El declive que empezó hace semanas y que tuvo su peor momento hace una semana, en el grito de Iowa -cuando celebró con una emoción destemplada sus malos resultados- ha hecho que la ventaja del 40% que tenía aquí hace un mes haya quedado reducida a la mitad. Pero Dean está ahora al contraataque: ha moderado la imagen, su madre le acompaña a todas partes, ha aparecido en televisión con su mujer -sus seguidores han repartido 50.000 vídeos de la entrevista- y es capaz de bromear sobre el patinazo, tratando de generar simpatía ante el machaque mediático: "¡Estoy tan contento de estar aquí que podría gritar!", dijo en Nashua. "¡Sí, sí!", le decían los suyos, dando el ya famoso aullido de Iowa. "Pero no lo haré", les respondió riendo, escarmentado. Los seguidores de Dean están furiosos con los medios, a los que culpan del deterioro de imagen del candidato, y han multiplicado sus ya considerables esfuerzos.

Dean acorta distancias y un segundo puesto le devolvería la vida, porque tiene dinero y organización para seguir peleando. En las últimas horas ha insistido en sus temas -el buen funcionamiento de la cobertura médica en Vermont, el divorcio entre la clase política y la gente- y ha criticado sólo a Kerry "por equivocarse dos veces, al votar en 1991 contra la guerra y en 2003 a favor, exactamente al revés de lo que yo he hecho".

El ex general Wesley Clark, que soñaba con New Hampshire, se enfrenta a unos sondeos que no le auguran nada bueno. No puede competir en medallas con Kerry, no tiene la garra de Dean, y es un novato sin la frescura de Edwards. Acompañado de los actores Ted Danson y Mary Steenburgen y amparado por la poderosa maquinaria en la sombra de Bill Clinton, Clark trata de rescatar la idea de los valores, critica la forma en la que Bush ha manejado la guerra y la posguerra y quiere "recuperar la Casa Blanca, porque EE UU necesita recuperar el nivel de liderazgo que le corresponde".

El senador John Edwards necesita no quedar descolgado para abordar entero su apuesta más sólida, las primarias de Carolina del Sur el próximo martes. Mantiene la bandera de lo positivo, de hacer "una campaña no de miedo, sino de esperanza, para cambiar América", y ha pedido una investigación sobre si Bush engañó al Congreso al justificar la guerra. Edwards pelea los votos de Dean, de Clark y de Joe Lieberman, el más conservador, que confía en el apoyo de los independientes moderados.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 26 de enero de 2004