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Entrevista:PABLO GARCÍA BAENA | Escritor

"El poeta es un ser hipersensible, casi siempre como erizado y en guardia"

La obra de Pablo García Baena (Córdoba, 1923) habla por sí sola, pero estos días el mundo de las letras homenajea a este baluarte del grupo Cántico, Premio Príncipe de Asturias, director del Centro Andaluz de las Letras... El motivo, "una sorpresa agradable", un homenaje en vida. Publicaciones, lecturas, cine y conferencias le arropan en el ciclo Casi un centenario.

Pregunta. ¿Qué le sugiere que le den un homenaje en vida?

Respuesta. La originalidad es que se subtitula Casi un centenario. No es corriente en un país como el nuestro en que hasta que el artista no muere no se le reconoce nada de su obra. Estoy emocionado y agradecido, a Carmen Calvo especialmente, que es la promotora.

P. Ha conseguido lo que no consiguió Luis Cernuda. ¿Con qué se queda y con qué no de Cernuda?

R. Era un ser difícil y atrabiliario, pero lleno de una sensibilidad extraordinaria. Casi todo le hería. Por eso la recuperación a nivel popular de su poesía le hubiera encantado porque estaba lleno de ternura. Se quiere dar una idea de un Cernuda hostil a casi todo, a su ciudad y amigos. No era así. Concha Méndez, mujer de Altolaguirre, me contaba que era tiernísimo con sus nietos y les dedicó poemas a los niños. Era muy seguro de su capacidad y de la altura de su poesía. La incomprensión y las zancadillas para alejarlo, de lo que se ocuparon sus propios compañeros de la Generación del 27, hizo que tuviera un carácter difícil.

P. Usted no parece haber padecido esas zancadillas.

R. Yo no tengo la importancia de Cernuda y por lo tanto no soy un poeta peligroso en el sentido de que pueda quitarle el puesto a nadie. Yo me quedo en mi casa y nada más.

P. ¿Esa sensibilidad que tenía Cernuda es la virtud que más necesita un poeta?

R. El poeta es un ser hipersensible, casi siempre como erizado y en guardia porque no sabe por dónde le van a atacar o por dónde va a salir él mismo, ya que a veces los poetas también tenemos nuestro genio y soberbia y momentos de desplantes. Villaespesa decía que la labor de un poeta era despertar las lágrimas. Tampoco es para tanto. Es una definición exagerada de la sensibilidad del poeta.

P. ¿Está suficientemente reconocido el grupo Cántico?

R. Desgraciadamente quedamos Julio Aumente y yo, y de los pintores sólo Ginés Liébana. Creo que sí se ha reconocido su papel silencioso. No fue en la posguerra cuando se le reconoció esa lectura y claridad que intentamos que inundara la poesía española. Tuvieron que pasar casi 30 años. En ese reconocimiento está la llamada generación de los novísimos que verdaderamente dedicaron atención a Cántico.

P. Parece que los grupos poéticos tienen más fuerza. ¿La poesía no es para individualistas?

R. Los grupos, mediante una revista, abren mejor el camino que uno solo, a no ser que te presentes a un premio. En nuestro caso el único premio que había para poesía joven fue el Adonais. El grupo era la única salida en aquel momento. La revista da a conocer, pero luego cada uno ha seguido su camino y somos totalmente distintos.

P. Estos días todo el mundo hace balance de su obra. ¿Cuál es su balance?

R. Los primeros libros son titubeantes, como el niño que empieza a andar, sigo el camino de los poetas que me interesaban, sin llegar al plagio. Es algo que tenemos todos los poetas. Luego, o se sigue igual o se adquiere una voz propia, que es lo interesante.

P. Eva al desnudo, La mujer es un diablo... ¿Qué ha visto en las películas que seleccionó para su homenaje?

R. He querido que el cine estuviera presente en el homenaje porque es uno de los motores de mi poesía, soy un poeta visual, tengo que ver plásticamente lo que luego voy a decir. Estas películas son guiños divertidos a la gente de mi época. Son decadentes y en ellas las figuras siempre son las mujeres perversas o que están en el término de su vida y todos los días se creen hermosas, como en El ocaso de los dioses. Creo que pueden divertir a la gente.

P. ¿Qué salud tienen las letras?

R. Si el baremo es el Centro Andaluz de las Letras, están en un momento de apogeo. En este año se han hecho más de 2.000 actos literarios, especialmente en los pueblos, donde están más necesitados, algo olvidados. Ha sido una labor que recuerda las misiones pedagógicas de la República, aquella Barraca de Lorca.

P. ¿Quizás no sea tanto un problemas de autores como de lectores?

R. Claro, ese es el fin principal del Centro, que la gente lea.

P. ¿No le parece que la sociedad va por otro lado?

R. Sí, pero se está logrando mucho.

P. La joven poesía cordobesa también le homenajea. ¿Qué le parece ese auge?

R. Es una especie de boom que ha surgido. A mí mismo me ha sorprendido la cantidad de excelentes poetas que hay ahora. Es un momento espléndido con muchos nombres y reconocidos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de enero de 2004