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Entrevista:Josep Lluís Carod | 'Conseller en cap' del Gobierno catalán

"Lo que Aznar no atribuye a Ibarretxe o Bin Laden nos lo carga a nosotros"

Barcelona
El Gobierno central atribuye a Esquerra Republicana la deriva "radical" de los socialistas tanto catalanes como del resto de España. La cabeza visible de ERC es Josep Lluís Carod (Cambrils, 1952), que desde el 22 de diciembre pasado es conseller en cap. Otro frente de polémica sobre el líder de Esquerra ha sido el controvertido nombramiento de su hermano Apel.les como director general de Asuntos Interdepartalementales, en su mismo departamento

Pregunta. ¿Cómo ha ido el traspaso de poderes sin la presencia de su antecesor, Artur Mas?

Respuesta. Algunas ausencias han sido cubiertas por el savoir faire impecable de algunos altos funcionarios del Gobierno, como por ejemplo el que fuera secretario general de la Presidencia, el señor Carles Duarte, que en todo momento tuvo un trato impecable.

P. ¿En qué situación han encontrado la Generalitat?

R. Creo que en estos momentos debemos huir de un discurso derrotista y alarmista porque sería inadecuado. El futuro de la Generalitat debe construirse a partir de otros valores y otros talantes más transparentes. Es voluntad del Gobierno de Cataluña no hurgar en las heridas de lo que se ha hecho inadecuadamente en estos últimos tiempos.

"El objetivo prioritario de cualquier demócrata es que el PP pierda la mayoría absoluta"

P. ¿Van a adelgazar esa Administración heredada?

R. Hay departamentos en los que hay un exceso de personal, con cargos de confianza, asesores, y eventuales, y otros en los que tal vez se debería haber invertido más, no ya en recursos económicos sino en personal. Creo que uno de los deberes de este Gobierno en los próximos meses será ordenar de manera más racional toda esta arquitectura administrativa.

P. ¿No va a haber reinos de taifas en este Gobierno tripartito?

R. No, no. Nadie puede pensar en ningún momento que hay departamentos de un partido o de otro. Los departamentos son del Gobierno de Cataluña, no de uno u otro partido. Desde la diversidad política y de objetivos estratégicos debemos saber sacar la experiencia positiva que comporta gobernar conjuntamente a la mayoría de la sociedad catalana desde los ayuntamientos, gobernarla desde la Generalitat y hacer también grupo parlamentario propio en el Senado.

P. Y las divergencias que hay en Presidencia, ¿cómo se solucionan?

R. Que haya diferencias es normal en el paso de un sistema un tanto arqueológico, como es en algunos aspectos que el mismo partido gobierne un país durante un cuarto de siglo, a una realidad política nueva.

P. ¿Su independentismo se tambaleó cuando salió Rodríguez Zapatero al balcón del Palau de la Generalitat?

R. Yo ya he dicho que yo supe que el señor Zapatero se había acercado al balcón -salir al balcón es otra cosa- cuando al día siguiente vi las fotos en los periódicos. En todo caso, mi independentismo sería inconsistente si se tambalease por el hecho de que una persona u otra se acerque al balcón.

P. En aquel leve contacto del balcón, ¿cree que le contagió el giro autonómico al secretario general del PSOE? Aznar, por lo menos, así lo cree.

R. Lo que Aznar no atribuye a Ibarretxe o a Bin Laden nos lo carga a nosotros. Yo celebro que haya alguien en España que haga unas propuestas más presentables que las que hace el PP en el terreno del autogobierno, aunque estas propuestas se encuentren todavía muy lejos de lo que nosotros juzgamos adecuado.

P. ¿Qué es lo que usted espera de su relación con el Gobierno central?

R. Creo que esto forma parte de la normalidad democrática. Nada más lejos de la realidad que pensar que el actual Gobierno de la Generalitat practicará una política de puertas cerradas ante el Gobierno español. El Ejecutivo de Cataluña, sea del color que sea, tendrá siempre la obligación de negociar con el Gobierno español, sea del color que sea.

P. En cualquier caso, ¿cree que este clima tan tenso persistirá?

R. Creo que, por desgracia, este clima continuará y seguramente se exagerará en las próximas semanas hasta las elecciones de marzo. Como práctica me parece bastante irresponsable. Felizmente, no todo el mundo dentro del Gobierno español mantiene un mismo estilo, un mismo porte. Hay gente de un formato más civilizado, más sensato, menos excluyente.

P. Como secretario general de ERC, ¿teme que la entrada en el tripartido les pase factura en las elecciones generales?

R. Estoy convencido de que no. Ésta ha sido la primera vez que nos ha votado mucha gente como voto útil, dejando atrás la etapa en la que ERC era sólo un partido ideológico. Tengo la esperanza de que un resultado excelente de ERC sirva -junto a los votos de las izquierdas españolas y a partidos democráticos y nacionalistas- para un objetivo prioritario para cualquier demócrata en el mes de marzo: que el PP pierda la mayoría absoluta.

P. Esto es la reedición del Pacto de San Sebastián [que en agosto de 1930 reunió a varios líderes políticos para conjurarse contra la Monarquía].

R. Sí, es la reedición del Pacto de San Sebastián, pero, de momento, sin pasar todavía a proclamar la república.

"¿Quién mejor que un hermano para un cargo de confianza?"

Pregunta. Con quién tendrá buena sintonía personal es con su hermano, el nuevo director general de Asuntos Interdepartamentales, un nombramiento, por cierto, muy criticado.

Respuesta. Cada uno puede dar la importancia que quiera al hecho de que el presidente de la Generalitat tenga un hermano que es un alto cargo de la Generalitat y que el conseller en cap tenga otro hermano que es otro alto cargo de la Generalitat; o que el portavoz del Gobierno tenga un hermano que también lo es. Los partidos de izquierdas de Cataluña procedemos generacionalmente de una tradición de lucha antifranquista en la que todos estábamos implicados. Por lo tanto, no es que en la familia hubiera uno solo, sino que eran todos los que generacionalmente y en un momento determinado toman la opción de la implicación política, del trabajo en la clandestinidad, y lo continúan después. Yo entré en política como lo hizo también mi hermano, aunque él sea unos pocos años más joven que yo. Lo mismo ocurrió con el presidente de la Generalitat y con el portavoz del Gobierno. No es lo mismo que otros casos en que la opción política la hizo el padre y el hijo no pudo todavía por motivos de edad. Es el exponente de unas generaciones que llegan al ejercicio del poder político en la Generalitat recogiendo tras de sí toda una tradición de compromiso político. No es por tanto extraño que esto ocurra.

P. Los hermanos de Nadal y Maragall se han presentado a las elecciones autonómicas, tienen una notoria trayectoria, lo que no sucede con el director general de Asuntos Interdepartamentales.

R. No conozco ningún lugar en el mundo en el que los directores generales sean elegidos en unas elecciones, sino por las elecciones que quienes mandan hacen alrededor de una mesa. El director general es un cargo de confianza del consejero, y quién mejor que el hermano del consejero, sobre todo si los hermanos están bien avenidos, para nombrar un cargo de confianza a alguien como él, que, por otra parte, no sólo es de mi confianza personal sino, más importante todavía, de mi confianza política desde que los dos, en pleno franquismo, entramos a militar en la misma organización política y los dos, en pleno franquismo, fuimos encarcelados.

P. ¿Quién mejor, también, que un padre y un hijo, como en el caso de Jordi Pujol y su hijo Oriol para ese mismo cargo de confianza?

R. Cada cual nombra para los cargos adecuados a quien le parece oportuno, y ya está. Me ha parecido oportuno nombrar a este señor como director general, como me ha parecido oportuno nombrar a personas independientes para otros cargos que dependían de mí.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de enero de 2004

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