Los vecinos de la nueva mezquita de Reus, contrarios a la instalación del centro religioso

El conflicto de la mezquita de Reus no amaina. Tras dos años de polémica por la falta de licencias para el centro religioso que la Comunidad Islámica del Tarragonès pretendía ubicar en un local de la calle de Cervantes, la polémica se ha trasladado al barrio del Carrilet, donde la recién formada Asociación Cultural Islámica de Reus (una reconversión propiciada desde la Comunidad Islámica) tiene previsto utilizar unos bajos de la calle de Rocamora para fines religiosos. Los vecinos del barrio se reunieron el pasado viernes y adujeron, al igual que hicieron en su momento los de la calle de Cervantes, miedo al incremento de la inseguridad ciudadana para oponerse a que los musulmanes recen en su barrio.

Miembros de la Asociación de Vecinos del Carrilet se entrevistaron el pasado viernes con representantes de la Asociación Cultural y del Ayuntamiento, a los que trasladaron su malestar por la próxima apertura del centro cultural y litúrgico -local hasta hace poco utilizado como gimnasio- y se mostraron indignados por la falta de información por parte del consistorio.

Los vecinos del Carrilet niegan que su oposición a la mezquita obedezca a motivos xenófobos. Recuerdan que durante años han denunciado la situación de degradación y delincuencia que sufre el barrio. La reunión finalizó con el compromiso de repetirla en los próximos días.

La polémica empezó hace dos años, cuando el Ayuntamiento descubrió la falta de licencias para la apertura de una mezquita en la calle de Cervantes, en un local que no reunía, según los técnicos municipales, garantías de seguridad para albergar a colectivos.

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