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Kylie Minogue se aleja de la pista de baile y de las listas de superventas

La cantante australiana presenta un nuevo estilo en 'Body language'

En su nuevo disco, Body language, Kylie Minogue se aleja del centro de la pista de baile con un sonido electrónico inspirado en la década de los ochenta. La australiana, genuino sex symbol en su país de adopción, Inglaterra, suaviza además su imagen con pinceladas afrancesadas. Pero esta última transformación ha desconcertado al público y a la crítica. Al mes de su lanzamiento, el trabajo de Kylie ha saltado de las listas de superventas.

Body language tuvo un lanzamiento privilegiado. Kylie Minogue lo presentó en directo, en un concierto singular y exclusivo en el renovado Hammersmith Apollo de Londres ante 4.000 invitados que escucharon por primera vez el noveno disco de estudio de la artista australiana. En esa velada, que contó con un presupuesto para su única puesta en escena de un millón de libras (en torno a 1,4 millones de euros), la australiana entró en el panteón de reinas del pop. Pudo por fin sentirse a la altura de Madonna. "No me importa que me sigan llamando princesa. Lo considero un halago", comentó.

En la práctica, a sus 36 años, ha optado por madurar. Su imagen erótica tiene ahora pinceladas afrancesadas resultantes, probablemente, de su relación con el actor Olivier Martínez. No quiere verse identificada como el trasero más reconocido del pop, sino como la Brigitte Bardot del siglo XXI. "Es mi punto de referencia. Fue tan radical en su día que me parece la perfecta combinación para expresarme artísticamente", dijo antes del concierto. En el estrado combinó modelos marineros con diseños de Chanel y Balenciaga.

El título de la entrega resume la personalidad de su creadora. "No puedo separar la voz de mi cuerpo. En Body language expreso quién soy y cómo me comunico con la audiencia", describe con carisma.

Parcialmente grabado en Málaga, el disco tiene la gigantesca tarea de superar en creatividad y beneficios a su predecesor, Fever, con seis millones de ejemplares vendidos, el mayor éxito de la discografía de Minogue. Su sencillo, Can't get you out of my head, lideró las listas de ventas de 21 países y es la canción más pinchada en las emisoras de radio de Europa. Ningún tema de Body language superará posiblemente esta marca.

El disco ha dividido a la crítica, pero el público británico le está dando la espalda. En menos de un mes, Body Language desapareció de los primeros puestos de las listas en una pronunciada caída que parece no tocar fondo. La victoria de Minogue puede ser mayor con el paso del tiempo. "Estamos ante la nueva Kylie", advierte Akin Ojumu en The Observer: "Con más clase, más funky e intentado estimular una marca que ya funcionaba bien. Es un paso inteligente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de diciembre de 2003