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Crónica:FÚTBOL | Brasil gana por cuarta vez el Mundial sub 20

La derrota en su versión más cruel

Disminuida desde el inicio por la rigurosa expulsión de Melli, España cae ante Brasil a cuatro minutos del final en un córner

Un gazapo de última hora, por no llamarle criaturada, emborronó un trabajo muy serio y condenó a la selección española a rendirse ante Brasil, que no encontraba la manera de deshacer el nudo de partido que le había armado Armando Ufarte de manera espléndida. Desde el banderín de córner, después de una concesión del central Carlos García en una pelota franca, el sevillista Alves puso la pelota al punto de penalti para que Fernandinho, uno de los muchos suplentes, metiera la cabeza y la chepa ante defensas y portero y certificara el triunfo del equipo favorito.

Brasil conquistó el título desde una vía por la que precisamente se suponía que podía ganar el equipo español después de quedarse con uno menos desde el arranque por la expulsión de Melli. En una jugada que se repitió de principio a fin como un recurso para combatir la superioridad física del rival, Melli agarró a Nilmar y el árbitro le mostró la tarjeta roja a las primeras de cambio, una decisión muy controvertida -no parecía una ocasión manifiesta de gol-, pues condicionó la final de manera decisiva. Pese a la inferioridad numérica y al riesgo de enfrentar a un adversario individualmente temible, Ufarte reorganizó a la selección de manera precisa, sin recurrir al banquillo ni retirar a un medio o un delantero para ganar un zaguero: Bouzón se corrió hacia el centro y la banda derecha quedó entera para Juanfran, que se vació en una faena de mucho mérito.

ESPAÑA 0 - BRASIL 1

España: Riesgo; Bouzón, Melli, Carlos García, Peña; Vitolo, Gabi (Del Moral, m. 87); Juanfran, Iniesta, Pina (Gavilán, m. 70); y Sergio García.

Brasil: Jefferson; Daniel Alves, Alcides, Adailton, Adriano; Dudu, Juninho (Fernandinho, m. 70); Jardel, Carvalho (Andrezinho, m. 93); Kléber y Nilmar (Dagoberto, m. 63).

Gol: 1-0. M. 86. Alves saca un córner y Fernandinho cabecea desde el punto de penalti.

Árbitro: Roberto Rosetti (Italia) Expulsó a Melli (m. 4) y a Fernandinho (m. 89) y amonestó a Adriano, Alves, Riesgo, Gabi, Vitolo e Iniesta.

Final del Mundial sub 20: 40.000 espectadores en el estadio Zayed, de Abu Dabi. Tercer puesto: Colombia, 2; Argentina, 1.

A partir de una buena organización colectiva y de un estimable trabajo táctico, España fue desarmando a Brasil, que se quedó sin pólvora después de rematar por dos veces al palo. Alves, desde la derecha, y Carvalho, desplazado a la izquierda, se desplegaron con saña y habilitaron con cierta reiteración a los puntas, Kléber y Nilmar, dos delanteros muy poderosos físicamente que igual acudían a los centros que buscaban las diagonales. La selección española pasó un mal rato hasta que se recolocó. Una vez respuesta, sin embargo, levantó la cabeza y tiró unas cuantas contras interesantes para después gobernar la contienda con un mérito incuestionable.

Iniesta estuvo tan espléndido en el entrejuego como Pina y después Gavilán entrando por el flanco izquierdo mientras Sergio García enganchaba hasta cinco remates entre los tres palos ante los centrales brasileños, dos pesos pesados, muy difíciles de encarar para los welters españoles. El punta barcelonista tiró buenos desmarques, ofreciéndose con reiteración y buen gusto, buscando la conexión con Iniesta. Frente a la incapacidad de los brasileños para combinar en la divisoria y desequilibrar con un gesto técnico, cosa sorprendente en la canarinha, el medio centro español impartió una lección de liderazgo. Intermitente y a veces sin línea de pase clara por jugar con uno menos, Iniesta caracoleó y descargó unas cuantas jugadas de mérito, especialmente luminosas en comparación con las de los medios brasileños, que pasaron de puntillas por el partido a la que Dudu se desfondó después de laborar un buen rato.

Brasil se fue desbravando. A un buen arranque, tiempo suficiente para repasar la biografía de sus futbolistas, jugadores profesionales la mayoría, siguió una fase de abandono y después de sumisión. Por momentos, pareció que la selección española podía ganar el encuentro de manera convencional. En un remate de Sergio, por ejemplo, o en un córner. A Brasil, en cambio, se le veía fatigado. Desfondado Alves, se quedó sin llegada y echó en falta a un enganche, un jugador como Iniesta, plagado como está de zagueros y delanteros, así como de dos grandes laterales, especialmente el sevillista.

El partido discurría por donde pretendía España, con Ufarte maldiciéndose porque sus futbolistas no acababan las jugadas, cuando Brasil forzó un córner, una suerte de la que ya había vivido en otros partidos. Pese a su condición de máximo goleador (14), al equipo de Marcos Paquetá le han redimido más las acciones puntuales que el juego colectivo, sobre todo en los encuentros más ásperos, como el de ayer, falto de ritmo y dinámica, incapaces de romper los unos y los otros en el balcón del área, sorprendidos ambos también por un arbitraje calamitoso.

El gol provocó el llanto de los españoles, que hasta el momento habían sabido adaptarse a todas las circunstancias, defendiéndose con el mismo aplomo que en todo el campeonato -han concedido cuatro goles- pese a la expulsión de Melli. Más que héroes por alcanzar la prórroga, los futbolistas de Ufarte se sentían capaces de ganar a Brasil con juego más que con épica. Justamente estaban en ésas cuando llegó el córner y el tanto de Fernandinho que confírmó la mayoría de edad de Brasil, las costuras de un equipo hecho y derecho, frente a otro aplicado, trabajador y tan entusiasta que no mereció ni un solo reproche. La ley del fútbol, sin embargo, no necesariamente respeta los mejores cuentos. La de ayer fue una derrota en su versión más cruel.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de diciembre de 2003