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Arzalluz defiende el derecho a la "rebelión" por el deterioro democrático

El líder del PNV reivindica el uso de un 'canto de guerra' ante la "agresión" al nacionalismo

El PNV "enseñó los dientes" al entonar ante el Palacio de Justicia de Bilbao el Eusko gudariak (Himno del soldado vasco) el día en la manifestación de apoyo al presidente de la Cámara vasca, Juan María Atutxa, y los otros dos miembros de la Mesa de la Cámara imputados por un delito de desobediencia. Y ayer, su máximo dirigente, Xabier Arzalluz, reivindicó este canto utilizado durante la Guerra Civil ante la "agresión del Estado" al nacionalismo, así como el derecho de su formación "no sólo a la resistencia, sino a la rebelión" para hacer frente al deterioro democrático, que a su juicio, avanza "a marchas forzadas" en España. Eso sí, siempre "guardando la medida" y nunca de la mano de la "gasolina" o el amedrentamiento.

Arzalluz y el parlamentario peneuvista Emilio Olabarría salieron ayer al paso de las críticas vertidas, horas después de la demostración de fuerza nacionalista ante el Palacio de Justicia bilbaíno, por la Sala de Gobierno del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco. El alto tribunal acusó a los impulsores de la manifestación de "deslegitimar" el Poder Judicial con ese tipo de protestas. Arzalluz tildó de "pacífica, legal y respetuosa con los órganos judiciales" la marcha de apoyo y aseguró que no tuvo ningún ánimo de "presionar" al tribunal

Y, lejos de arredrarse, el PNV sacó ayer pecho político para dejar claro que si se "prostituye a determinados gestores de la justicia", en alusión a los magistrados de la Sala Civil y Penal que tienen que decidir sobre el futuro de las querellas por desobediencia contra Atutxa, Gorka Knörr y Kontxi Bilbao, responderá "como es debido". El veterano dirigente nacionalista reiteró que si el tribunal acaba condenando a los imputados el "clamor social será gordo" y el PNV se las ingeniará para "morder". "Hay muchos medios para sacudir a un Estado que obra mal", advirtió.

Olabarría, por su parte, dijo que ejercitar un derecho constitucional como el de manifestación no puede "vulnerar o perturbar la independencia del Poder Judicial" como argumentó el órgano de gobierno de los jueces vascos.

"Lenguaje bélico"

El parlamentario enumeró lo que, a su juicio, perturba realmente la independencia judicial: el sistema de designación de los magistrados del Tribunal Constitucional y del propio Consejo General del Poder Judicial, que "posibilita su sumisión a las instrucciones gubernamentales". O la designación por el Gobierno del Fiscal General del Estado, el que determinados vocales del Poder Judicial para el País Vasco "criminalicen la ideología nacionalista o el plan Ibarretxe" o que se pretenda "reequilibrar ideológicamente" la Sala Civil y Penal del Superior vasco, encargada del enjuiciamiento de los aforados autonómicos.

El PP vasco, por boca de su presidente, Carlos Iturgaiz, acusó ayer a Arzalluz de protagonizar "otro lamentable episodio de intento de amedrentar a los jueces" y "un paso más en esa escalada irrefrenable contra la independencia del poder judicial en la que está sumido el nacionalismo vasco". Y dijo que Arzalluz "habla de enseñar los dientes y cantar himnos de guerra porque sólo sabe utilizar un lenguaje de guerra".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de diciembre de 2003