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Alierta releva al presidente de Terra en una nueva reorganización

Agut deja la dirección de la filial de Internet para asumir la de la productora Endemol

El presidente de Telefónica, César Alierta, culminó ayer la reorganización del grupo de telecomunicaciones con el relevo de Joaquín Agut al frente de Terra, y la integración de esta filial de Internet como una división más del grupo. En la tercera gran reestructuración desde que accedió a la presidencia, Alierta ha adelgazado aún más el organigrama con la división de la compañía en tres grandes áreas: telefonía fija, móvil y Latinoamérica.

Llamada a ser la principal empresa de Internet en habla hispana, llegó a estar entre las cuatro empresas por capitalización bursátil Cuatro años después, Terra está a punto de salir del Ibex, que agrupa a los 35 principales valores de la Bolsa española, y ayer perdió su independencia como empresa para convertirse en una división más de Telefónica de España.

La reestructuración de Terra se inscribe dentro de un nuevo cambio organizativo aprobado ayer por la Comisión de Retribuciones Nombramientos y Buen Gobierno del consejo de Telefónica. Alierta aprovechó esta reorganización -la tercera desde que accedió a la presidencia de la compañía en julio de 2000- para provocar el esperado relevo de Joaquín Agut al frente de Terra y su sustitución por Kim Faura, hasta ahora responsable de la compra de contenidos para todo el grupo.

La gestión de Agut, nombrado en julio de 2000 por el propio Alierta, ha estado salpicada por la polémica, tanto en el capítulo económico como en el personal. En el primer caso, heredó una compañía en plena burbuja tecnológica que acababa de comprar el portal estadounidense Lycos, y prometió hacerla rentable. Lejos de cumplir ese objetivo, la compañía presentó unas pérdidas récord en 2002 de 2.000 millones de euros, y ha pospuesto hasta 2005 su intención de salir de los números rojos.

En ese fiasco económico ha influido el fracaso de los dos grandes acuerdos firmados por Terra: con el BBVA para la creación del banco Uno-e, y con el grupo alemán Bertelsmann, para asegurarse unos ingresos. Telefónica tuvo que salir al rescate de su filial inyectando fondos, y lanzó una oferta pública de adquisición (OPA) de acciones por el 75% de su capital, que motivó serias críticas por parte de colectivos de pequeños accionistas al entender que el precio pagado era muy inferior a su valor real.

Gestión polémica

En el plano personal, Agut protagonizó una agria polémica por unas supuestas declaraciones antisemitas realizadas durante una cena con directivos (y negadas reiteradamente por el propio Agut), y mantuvo serios enfrentamientos con alguno de sus ejecutivos, que motivaron su marcha de la compañía.

Pero el cambio no sólo afecta a Terra. Alierta aprovechó para "culminar" la organización de la compañía, adelgazando aún más el organigrama, que queda reducido a tres grandes áreas (telefonía fija, móvil y Latinoamérica) y engloba el resto de empresas del grupo en una nueva división de filiales, bajo la dirección de Guillermo Fernández Vidal.

De esta unidad colgará tanto TPI-Páginas Amarillas, la productora de televisión Endemol (cuya presidencia asume Agut) y la filial de Contenidos, la antigua Admira, que agrupa a los activos en medios de comunicación que le quedan al grupo tras la integración de Vía Digital en Sogecable y la venta de Antena 3 TV.

Precisamente el ex presidente de esta cadena de televisión Luis Blasco estará al frente de esta sociedad, que gestionará, entre otros, la televisión argentina Telefé o la productora Lola Films.

En el nuevo esquema, Luis Abril, hasta ahora director general de Medios, pasa a desempeñar la dirección general de Comunicación Corporativa, puesto que ya ocupó en su día en el SCH.

Se trata del tercer gran cambio organizativo que realiza Alierta, todos ellos encaminados a adelgazar el organigrama que llegó a tener más una decena de divisiones independientes, con negocios tan dispares como medios de comunicación, inmobiliaria o comercio electrónico.

No obstante, el nuevo organigrama sigue sin incluir el puesto de consejero delegado, creado por Alierta al comienzo de su presidencia, y que desapareció tras la dimisión de Fernando Abril-Martorell en septiembre pasado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de diciembre de 2003