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Reportaje:FÚTBOL | Decimocuarta jornada de Liga

"Sólo Torres podía levantar el partido"

Roberto Carlos y Pavón ensalzan al rojiblanco, que mejoró respecto a anteriores actuaciones en Chamartín

A Fernando Torres, poco antes de subir al primer equipo rojiblanco, le gustaba ver los partidos en el fondo sur del Calderón, acompañado de los hinchas más cantarines del equipo rojiblanco. "Son tres puntos, pero especiales", decía en la víspera del partido de ayer, guardándose para sí cuánto de especiales son. Mucho. "Fernando tiene mucho orgullo y nunca olvida", dicen desde su círculo más íntimo.

Le dio un manotazo a Helguera, pero no se le vio tan revolucionado como de costumbre

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En el capítulo de deudas pendientes, Torres tiene al Madrid en el primer epígrafe de su particular lista. El año pasado se arrugó en el Bernabéu y los medios se lo recordaron sin descanso. También Hierro, entonces capitán madridista, le humilló diciéndole: "Qué pasa chaval, ¿no has dormido esta noche?". En el Calderón, con su peculiar estilo, entre sincero e irónico, describió su actuación: "Ni he olido el balón".

Ayer, Torres asomó la cara por la bocana del vestuario. Movió las piernas para entrar en calor, ansioso. 16 segundos después su equipo llevaba un gol en contra y él maldecía allá en el centro del campo. Por primera vez lucía el brazalete de capitán en el Bernabéu. Y las cosas no podían empezar peor. Un chorro de aire acondicionado en la cara para atemperar los ánimos. Empezó mal y acabó desapareciendo por los túneles del Bernabéu sin querer hacer comentarios, con la mirada gacha, aunque su actuación fue ensalzada por Roberto Carlos: "Torres era el único, con Ibagaza, que hubiera podido levantar el partido". Una opinión compartida por Pavón: "Los únicos momentos en los que he pensado que el Atlético podía marcar es cuando cogía el balón Torres".

La tradicional forma de jugar peleona de Torres, esa que le ha hecho recibir cuatro tarjetas, sólo se vio a ratos. Es cierto que le dio un manotazo a Helguera, pero no se vio ese exceso de revoluciones habitual en él. Pero no fue porque el Niño no participara en el juego y no presionara. Hizo ambas cosas, pero sin ese punto acelerado tan suyo. Aunque Pavón, el central madridista, le alabara al final de encuentro: "Es increible la condición física que tiene. Ha estado los noventa minutos incordiándome".

En el primer tiempo hizo dos jugadas individuales de cierto mérito. En una entró por la izquierda y se quejó de un agarrón. En la otra llegó a disparar alto desde la frontal del área tras recibir el balón en carrera. También aguantó un buen número de tarascadas en las cercanías del área. De hecho, Torres se erigió en el portavoz de los rojiblancos ante el árbitro en una pequeña tangana que hubo en el segundo tiempo.

Aunque su actuación no alcanzó la grisura de sus derbies previos, vale su advertencia para prevenir un partido discreto: "Me quedan muchos partidos por jugar en el Bernabéu".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de diciembre de 2003