Entrevista:IÑAKI ANASAGASTI | Portavoz del PNV en el Congreso

"El PNV está olvidando su propia historia"

Iñaki Anasagasti (Cumaná, Venezuela, 1947) cerrará en marzo cinco legislaturas como diputado peneuvista en el Congreso y, previsiblemente, cambiará este escaño por otro en el Senado. Junto a su compañero en la Carrera de San Jerónimo Josu Erkoreka acaba de publicar Dos familias vascas: Areilza-Aznar (FOCA), un recorrido por las vidas y hechos del político, diplomático y ministro de Exteriores José María de Areilza (1909-1998) y del periodista y embajador Manuel Aznar Zubigaray (1893-1975), abuelo del presidente Aznar.

Pregunta. ¿Escribir contra los antepasados de los rivales políticos o de rivales ya fallecidos no es una venganza fácil?

Respuesta. No lo hemos hecho con afán de venganza. Elegimos personajes ya fallecidos para que no nos dijesen que les estábamos poniendo en el punto de mira. Hemos empezado por estos dos personajes, pero vamos a seguir. Nos han hurtado la historia. Mañana vamos a organizar en el Congreso todos los partidos, salvo el PP, un homenaje a las víctimas del franquismo. Llevamos 25 años de Constitución y hoy es el día en que el PP no ha reconocido que aquello fue una tragedia y se niega a condenarlo. La Transición política española está fundada en una inmensa mentira: no había que mirar atrás, sino al futuro. Y lo hicimos. Y, sin embargo, ellos ahora nos dan lecciones de democracia. Hay que decir a las nuevas generaciones: "Aquí pasó esto y estos personajes, que tienen todo su derecho a evolucionar, hicieron estas cosas". En el caso de Aznar, es una especie de venganza de la historia: que el nieto combata hoy lo que su abuelo con tanto énfasis defendía. El abuelo del presidente era más radical nacionalista que Josu Ternera.

"Me parece que falta muchísimo diálogo dentro del PNV"
"En este momento, la derecha de Aznar es una derecha salvaje"

P. Aprovecha la historia de Areilza para repasar la del PNV.

R. En Madrid no tienen ni idea de la historia del PNV, hablas de José Antonio Aguirre y estás hablando de un auténtico marciano. Ahora se está hablando de Sabino Arana por el centenario, pero tampoco tiene la gente ni idea. Hay una inmensa incultura histórica y hemos aprovechado la tentación divulgativa porque sabíamos que el libro se iba a ver en Huelva o Benidorm.

P. Escribe: "La derecha española no ha aprendido nada ni ha olvidado nada".

R. No ha aprendido nada sobre el nacionalismo y no ha olvidado nada, porque todos los agravios están encima de la mesa. La prueba es que cuando ha tenido mayoría absoluta ha sacado del armario todos los tics. Areilza fue quien acuñó el concepto de derecha civilizada. En este momento, la derecha de Aznar es una derecha salvaje.

P. El PNV tampoco olvida nada. ¿Ha aprendido algo?

R. Lo que me preocupa del PNV es que hablamos a todas horas de identidad y no estamos a la altura de los acontecimientos. Acaba de morir Gonzalo Nardiz, el último consejero del 36, y no se le ha tratado con respeto. En el centenario de Sabino Arana, salvo poner la estatua y organizar cuatro charlas no se ha hecho nada. Tampoco tenemos que ser el abuelo de la Familia Cebolleta, pero entre eso y la incultura hay un término medio y ése no lo estamos haciendo bien.

P. ¿El PNV está olvidando su propia historia?

R. Creo que sí. Tenemos que hacer una ofensiva. Tenemos una historia de la que nos podemos sentir muy orgullosos. Si algo es el PNV es una concatenación de generaciones que han estado ahí y han hecho cosas interesantes. ¿Olvidar? Hemos olvidado muchos agravios. No se pasó factura a mucha gente. La Transición está basada en esa mentira.

P. En el libro elogia la tarea de los diputados vascos en la República. ¿Es una forma indirecta de elogiarse a sí mismo?

R. A mi persona no, pero ya sabe que no hay nada más ruidoso que un coche de segunda mano y un diputado del PNV. De manera que ¿por qué no?

P. Convénzame de que no le han aparcado en el Senado.

R. Esperaba la preguntita. Me hace mucha gracia que me la hagan en Madrid, porque están reconociendo que el Senado no sirve absolutamente para nada. Indudablemente, la política está en el Congreso, no en el Senado, pero también se pueden hacer cosas en el Senado. Pretendo diversificar mi actividad metiéndome más en el mundo exterior y el europeo. Ahora, también esa pregunta habría que hacerla a quien ha tomado la decisión. La materia no se destruye, se transforma. Yo me voy a transformar.

P. ¿Ve algún Pericles en el PNV? [Arzalluz dedica el prólogo del libro a contraponer la figura de Pericles como político incorruptible y patriota frente al ambicioso y corrupto Alcibíades].

R. Veo muchos. Aparte de su brillantez, Arzalluz le pone de ejemplo de hombre que apuesta por la política vocacionalmente. Veo, pero cada vez menos.

P. ¿Qué nombres tendrían?

R. Nombres no le voy a dar. Nosotros venimos de una generación arrastrada a la política por el final del franquismo. Entonces no esperabas nada, porque no había ni cargos, ni coches, ni sueldos,... Incluso podías terminar en comisaría. Era una apuesta política muy vocacional. Ahora hay un panal de rica miel y mucho político interesado.

P. Ven siempre a Pericles en casa y a Alcibíades fuera.

R. No. Tenemos Pericles y Alcibíades en casa y los veo también fuera. Somos igualitos a todos los demás.

P. Arzalluz votará a Egibar para sucederle. ¿Y usted?

R. No contesto. En su día contesté a una pregunta similar y tuve un follón.

P. ¿Una pugna que sería normal en otros partidos es tan conflictiva en el PNV por su obsesión por ser monolítico?

R. La sociedad pide a los partidos que sean democráticos, pero también que no sean gallineros. ¿Cómo se cuadra el círculo? Es muy difícil. Pese a lo que se pueda decir, el proceso interno está saliendo relativamente bien. Me parece una locura este sistema de elección en que se aprueba una ponencia política y luego, en otro acto distinto, a gentes que pueden ser contrarios a ella. Eso no hay quien lo entienda. Y tener un proceso abierto tres meses es una auténtica locura. Actuamos internamente como en los tiempos de Sabino Arana cuando estamos en la época de Internet.

P. ¿Les ha recibido ya el lehendakari, a los diputados en Madrid?

R. No, no. Entiendo que pueda estar muy ocupado, pero... Yo esta semana he estado en el Club Siglo XXI, en Tele 5, en Canal Sur, en Sevilla, hablando del plan Ibarretxe. Ayer [por el jueves] estuve en ETB hablando de Sabino Arana y del plan Ibarretxe. Agradecería que el lehendakari, esa capacidad de diálogo que dice que tiene, que no pongo en duda, con los demás... Pero no por mi persona, sino por gente del PNV. Es la tendencia que se da mucho, tratar mal al de casa y bien al de fuera. No le critico, pero me parece que falta muchísimo diálogo dentro del PNV.

P. Destacan esos reproches en alguien con tanta historia en el PNV como usted.

R. No lo ponga en el plano personal. Dije eso porque fui a hablar con él antes del debate del estado de la Nación. Él me dijo que le llamara en cualquier momento y que tenía intención de hablar con el grupo parlamentario. Yo me lo creí y le he llamado cinco veces, no vuelvo a llamar más. Pero no lo interpreto como un acto en contra nuestra, sino porque estará muy ocupado o no valora la relación con los de casa.

P. ¿Qué solución ve al conflicto por el plan Ibarretxe?

R. Aparentemente, está muy bloqueado, pero con cosas novedosas, como la situación catalana, que va a influir mucho. En política parece a veces que está todo muy negro y sin embargo se enciende una luz.

P. Cree "amable" el plan.

R. Pese a lo que se pueda decir en Madrid, no es independentista ni secesionista, sino una apuesta de convivencia. Pero la campaña mediática tan fuerte no deja ver el fondo, que es una manera distinta de estar dentro del Estado español.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 29 de noviembre de 2003.

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