Reportaje:

Alemania emprende una frágil recuperación

Los expertos coinciden en que la marcha de la economía en 2004 volverá a depender del entorno internacional

Rara vez dos míseras décimas habían causado tanto alivio: cuando la Oficina Federal de Estadísticas comunicó por vez primera, el pasado 13 de noviembre, que la economía alemana volvió a crecer un 0,2% entre julio y septiembre, un suspiro recorrió los pasillos del poder en Berlín: tras tres trimestres consecutivos de contracción, menos mal, ya hay luz al final del túnel. Desde entonces se han consolidado también las previsiones de crecimiento para 2004, en un rango entre el 1,5% y el 2%, con el mayor número de apuestas sobre un 1,7%. De alcanzar este ritmo de actividad, Alemania volvería al crecimiento de la década de los noventa.

Expertos como los llamados 'cinco sabios' pronostican que las exportaciones alemanas aumentarán un 4,8% en 2004
Desde mayo, el índice de confianza empresarial Ifo ha aumentado de manera ininterrumpida, como los demás indicadores anticipados

Entre 1991 y 2001, el producto interior bruto (PIB) alemán aumentó, como media,

un 1,5%.Uno de los grandes problemas de Berlín era que en los últimos tres ejercicios ya ni siquiera se había alcanzado esta tasa de actividad. Cuando se cierren las cuentas de 2003, Alemania no habrá crecido en absoluto.

Como predican los manuales de economía, la mejora estuvo precedida por un cambio en las expectativas. Desde mayo pasado, tras el fin de la invasión a Irak, el índice de confianza empresarial Ifo ha aumentado de manera ininterrumpida, y otro tanto ha sucedido también con los demás indicadores anticipados de actividad económica. Últimamente, este cambio anímico comienza a verse reflejado también en los indicadores reales, como en los incrementos tanto de las exportaciones como de los pedidos industriales.

Hasta ahí las buenas noticias no sólo para Berlín, sino para toda Europa, un tercio de cuya actividad se origina precisamente en Alemania.

Porque ya sobre la solidez de esta reactivación hay serias dudas. "No cabe hablar de un verdadero auge económico", han dejado en claro, por ejemplo, los seis más prestigiosos institutos de investigación económica en su tradicional informe de otoño. Para comenzar, el 1,7% de crecimiento, pronosticado también por ellos para el próximo ejercicio en seis décimas, obedece a un hecho fortuito: no sólo es un año bisiesto con un día laboral más, sino también un año en el que varios festivos caerán en fines de semana. Aunque sólo sea por eso, los alemanes trabajarán y producirán más.

Europa y Estados Unidos

Por el momento, además, la reactivación es casi exclusivamente de origen externo. Con la economía estadounidense creciendo a un ritmo impactante -7,2% en el tercer trimestre de este ejercicio gracias, sobre todo, a que tanto la Reserva Federal como el Gobierno de George W. Bush han soltado todas las amarras monetarias y fiscales- y los vecinos europeos recuperándose, expertos como los llamados cinco sabios pronostican que las exportaciones alemanas aumentarán un 4,8% en 2004. Según este grupo de asesores económicos del Gobierno, el incremento será menor al del comercio mundial, pero, de todas formas, superará holgadamente el muy moderado ritmo exportador del 1,1% en 2003.

Las estimaciones de los cinco sabios se basan en que la cotización del euro frente al dólar a lo largo de 2004 continuará en un nivel similar al que se registra en este otoño. Siempre y cuando sea moderada, la apreciación de la moneda única no debería hacer demasiada mella en el negocio exportador: "La experiencia enseña que para las ventas alemanas hacia fuera de la zona euro es más importante el incremento de los ingresos en estos países que la evolución del tipo de cambio", creen estos expertos. Ello podría cambiar, sin embargo, y así lo han señalado varias veces los portavoces de la industria, si el euro se desboca frente al dólar. Según cálculos del Bundesbank, un 10% de depreciación duradera del dólar frente al euro merma el crecimiento de Alemania en un 0,2% durante dos años consecutivos.

Así, la economía alemana dependerá, también en 2004, como sucede desde hace años, de cómo evolucione el entorno internacional. En el frente interno, que suele jalonar el crecimiento de otros países, en cambio, no se vislumbra ninguna mejoría importante. Pese al creciente optimismo empresarial, el ritmo de las inversiones sólo aumentará levemente. Debido a la débil demanda interna, los bajos niveles de rentabilidad y el creciente traslado de la producción al exterior, la mayoría de las compañías sólo invertirán lo estrictamente necesario, según se deduce de los sondeos realizados por la Cámara de Industria y Comercio. Más de lo mismo sucederá en la construcción. Este sector, si acaso, dejará de contraerse en 2004, como ha hecho ininterrumpidamente desde mediados de los años noventa.

La mayor incógnita, sin embargo, será el comportamiento del consumo privado, que en 2002 se contrajo por vez primera en una década, en 2003 apenas levantó cabeza (un 0,2% estimado), y también en 2004 sólo aumentará levemente, en torno a un 0,8%, según las previsiones de los cinco sabios. Y eso que los ingresos disponibles deberían aumentar considerablemente: el Gobierno de socialdemócratas y verdes en estos días está negociando con la oposición democristiana un adelanto de una ulterior reducción del IRPF que inicialmente estaba prevista apenas para 2005 (el tipo máximo deberá recortarse en un solo paso del 48,5% al 42%, y el mínimo, del 19,9% al 15%). De lograr su propósito, el Ministerio de Finanzas estima que los ciudadanos se beneficiarán de un alivio fiscal total de 21.800 millones de euros. De esta suma, sin embargo, habrá que restar la eliminación de varias opciones de desgravación fiscal, el aumento de los costes de la Seguridad Social y la congelación de las pensiones, partidas todas ellas inevitables por la crítica situación de la caja pública alemana.

El problema del paro

Hechas las cuentas, del ampliamente promocionado alivio fiscal de 21.800 millones de euros tan sólo quedarán 11.000 millones, según estimaciones de los institutos económicos. Es mejor que nada, pero no resultará suficiente para impulsar una reactivación contundente. También por ello, el desempleo seguirá rampante, con una media de 4,4 millones de parados tanto este como el próximo año. El hecho de que no empeore -la reducción del paro siempre va a la zaga de la reactivación económica- tan sólo se explica con que la Oficina de Empleo (equivalente al Inem español) últimamente ha redoblado sus esfuerzos para purgar de sus registros a aquellos que cobran el paro pero no pueden o quieren aceptar un puesto de trabajo.

Alemania, por tanto, aún está lejos de haber superado su problema estructural de crecimiento. Es a este problema al que apuntan las docenas de reformas actualmente en trámite. Hasta la fecha, aún se ignora cuáles de ellas serán finalmente puestas en práctica, lo que -junto al pulso con Bruselas sobre el Pacto de Estabilidad- viene a sumar más factores de incertidumbre para los pronósticos de coyuntura.

Ni siquiera se puede descartar la posibilidad de que, incluso a finales de 2004, la política todavía no haya encontrado un rumbo claro, como advierten los institutos económicos. Si éste se encuentra, sin embargo, los efectos deberían ser benéficos. No en términos inmediatos, cuantificables ya durante 2004 en décimas de crecimiento, pero sí como una inyección de confianza en que Alemania está comenzando a cambiar. Por sí solo, este factor psicológico, a juicio de los cinco sabios, "debería bastar, junto a los impulsos externos, para inducir una moderada recuperación de la demanda interna" en el próximo ejercicio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 22 de noviembre de 2003.

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