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Reportaje:

El año que Letizia hizo las Américas

Las amistades de la prometida del Príncipe hace siete años en México la recuerdan como una mujer amable y temperamental

La futura reina de España es sencilla y ambiciosa, simpatiza con el subcomandante Marcos y detesta la galantería excesiva. O al menos así era cuando vivía en México, donde pasó seis meses en 1996.

Letizia Ortiz tenía entonces 24 años, acababa de terminar la carrera de Periodismo y se marchó a completar sus estudios en el Departamento de Estudios de Comunicación Social de la Universidad de Guadalajara, antes de incorporarse de forma definitiva a su trabajo como periodista.

Su paso por el país norteamericano no pasó desapercibido. La gente que convivió en México con ella la recuerda como una chica "fiestera y extrovertida" y destacan su "fuerte carácter", según han declarado al periódico mexicano El Universal.

La novia de don Felipe odiaba la galantería excesiva y simpatizaba con el rebelde Marcos

"Era muy firme, tenía muy definidas las metas en la vida. Lo que quería lo obtenía. Sí, en realidad era ambiciosa, pero en el buen sentido de la palabra, porque siempre ambicionó llegar alto". Quien así habla es Olimpia Nájera, en casa de cuya madre vivió Letizia Ortiz durante cuatro meses nada más llegar a Guadalajara. Nájera rememora cómo la futura princesa de Asturias -una mujer "muy guapa y que llamaba la atención de todos los chicos"- se enfadaba cuando alguien mostraba demasiada cortesía hacia ella: "Recuerdo que una vez fuimos a un bar y llegó el mesero a prenderle un cigarro y gritó: 'Tía, pero cómo me van a prender un cigarro; no estoy inválida'. En el momento en que mi amigo pagó la cuenta, también se exaltó y dijo: '¡A mí no me gusta que me paguen nada. No quiero compromisos con nadie!".

La prometida de don Felipe ocupaba en casa de la madre de Nájera una habitación grande "que siempre tuvo muy ordenada". En aquella casa, según la que se considera su "amiga", no se levantaba casi nunca tarde "porque le encantaba conocer la ciudad e informarse". "Le llamaba la atención todo lo relacionado con Chiapas y Marcos. Tenía ganas de entrevistarlo porque para ella era toda una personalidad". No en vano, cuando terminó su periodo de estudios en Guadalajara, Letizia Ortiz viajó a México DF y posteriormente recorrió el sur del país.

María Helena Hernández, profesora del departamento de Estudios de la Comunicación Social, tuvo a Letizia como asistente en su proyecto sobre la profesionalización del periodismo en México. Subraya de la novia del Príncipe que era una chica de "inteligencia aguda, entusiasta, nada convencional, con muchos proyectos y un temperamento fuerte". Hernández señala, además, que Letizia "era muy franca y esa franqueza le traía problemas con algunas personas que la consideraban incluso agresiva". En la universidad mexicana, Letizia era conocida por cuestionar con frecuencia a los profesores y por no admitir algunas "prácticas autoritarias", según Guadalupe García, una de sus compañeras de departamento.

La futura reina de España dio en México numerosas muestras de un temperamento fuerte. "Era muy sociable y por las buenas tenía muy buen carácter; sin embargo, cuando se enojaba era tremenda", recuerda Teresa González, encargada del centro de documentación del departamento donde trabajaba Letizia. Como cualquier chica joven y guapa, Letizia tuvo numerosos pretendientes, pero no hizo caso a ninguno. "Letizia tenía su novio en España (...) Lo quería y admiraba mucho, todo el tiempo hablaba de él, aunque también peleaban con frecuencia. En alguna ocasión le habló por teléfono desde la oficina de la dirección del centro y sus gritos se escucharon hasta afuera", asegura su compañera Guadalupe García.

El interés de Letizia Ortiz por Latinoamérica era anterior a su viaje a México. Dos años antes, en octubre de 1994, Letizia Ortiz pasó cuatro días en Cali (Colombia) con motivo del VIII Encuentro Latinoamericano de Facultades de Comunicación Social. Para poder acudir a esa reunión de estudiantes de periodismo, Letizia trabajó durante un año en una pizzería de Madrid, según el rotativo colombiano El País.

El coordinador de los encuentros, Luis Fernando Ronderos, evoca que Letizia "iba constantemente a la sala de prensa para observar cómo trabajaban los periodistas de los medios de comunicación de la ciudad". Sin embargo, sería extraño que una joven de 22 años se dedicara únicamente al estudio. Amparo Sarmiento, que la acogió en su casa aquellos días, recuerda cómo "desde que llegó ya tenía su grupo de rumba". "Tampoco le hizo feo al trago", recuerda Sarmiento, con quien el alguna ocasión salió a tomar copas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de noviembre de 2003