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Reportaje:

Municipio bien asfaltado busca vecinos

El Ayuntamiento de La Acebeda busca matrimonios jóvenes que quieran quedarse a vivir en una localidad de 58 habitantes

Adolfo Hernán, del PP, alcalde de La Acebeda, está dispuesto a evitar que su pueblo, con más de 900 años de historia, desaparezca. El municipio, de 58 habitantes, se encuentra a 87 kilómetros de Madrid, a los pies del puerto de La Acebeda y en plena cordillera de Somosierra.

Con tan escasa población y una media de edad de 60 años, los datos demográficos revelan que "o se hace algo o La Acebeda quedará definitivamente despoblada, abandonada y convertida en pueblo fantasma en un plazo de no más de 10 años", afirma el alcalde.

Hernán culpa de la despoblación a la alta protección medioambiental de la zona por parte de la Comunidad de Madrid, que no les permite "recalificar terrenos ni para construir vivienda nueva ni para que se instalen industrias". El alcalde explica que el resultado de esta política supone "la emigración de la gente a la ciudad en busca de trabajo".

Tengo el pueblo mejor asfaltado de España, pero ni un solo puesto de trabajo", se queja el alcalde

El regidor cree que la única solución para evitar el despoblamiento de la localidad pasa por pedir que 20 parejas de jóvenes se instalen en La Acebeda, de tal manera que el pueblo sobreviva cuando fallezcan sus últimos 58 habitantes.

El Ayuntamiento está dispuesto a construir 20 viviendas unifamiliares en régimen de alquiler para estas parejas. Pero, de momento, sus proyectos no dejan de ser el cuento de la lechera, ya que no tiene terreno que pueda ser recalificado. "Sin el apoyo de la Comunidad no se puede hacer nada".

Los planes del alcalde pasan porque la Comunidad le conceda los permisos para recalificar una finca de 20.000 metros cuadrados donde ubicar una planta embotelladora de agua mineral y otra de 8.000 metros cuadrados para construir las 20 casas donde residirán las parejas, un albergue juvenil para 30 personas, una residencia para mayores de 10 plazas, un centro de día y un parador de turismo.

"Son mis compromisos electorales y recibí el apoyo del 90% de los votantes", afirma Hernán. Pero sin los permisos de la Comunidad para poder recalificar esos terrenos "todo se queda en nada", admite.

Hernán es "consciente" de que los parajes de su entorno deben gozar de protección ambiental, pero considera que el proyecto más impactante para el medio ambiente, "que sería el de la planta envasadora, supone un ejemplo de desarrollo sostenible de industrias limpias y no contaminantes", explica.

Hernán continúa con sus particulares cuentas. "Si consiguiéramos que vinieran esas parejas, podríamos además instalar un pequeño supermercado, construir escuelas, generar actividades culturales y ver otra vez a niños jugando por las calles del pueblo. Pero, si no es así, en 10 años, como mucho, esto se termina", sentencia.

En el pueblo existen cuatro alojamientos rurales que se llenan de turistas durante los fines de semana. Entonces la población de La Acebeda puede rondar los 250 habitantes. El pueblo cuenta con un presupuesto de 240.000 euros. El Ayuntamiento recauda en impuestos directos algo más de 6.000. El resto del dinero municipal procede de subvenciones y ayudas de la Comunidad. "La mayoría para obras. Tengo el pueblo mejor asfaltado de España, pero ni un solo puesto de trabajo", explica el alcalde.

La Acebeda está unida a la capital a través de una línea de autobuses que acerca a los vecinos a Madrid en dos viajes diarios, a las 12.00 y a las 16.00. La vuelta al pueblo es al día siguiente, bien a las 8.00 o las 9.00.

Para que a un vecino de La Acebeda le hagan una radiografía tiene que recorrer la friolera de 90 kilómetros: desde el pueblo hasta el centro de salud del distrito de Tetuán, en Madrid, donde tienen su centro de especialidades. El médico acude al dispensario del pueblo dos días por semana y tres días a la semana reciben la visita de una profesora de adultos. La seguridad del pueblo corre de parte de la Guardia Civil de Buitrago. "Con este panorama de servicios, pues ya me dirán qué hacemos", pregunta el regidor.

Éste tiene su particular visión sobre la vida de este municipio. "Estos pueblos de la sierra se abren los viernes y se cierran los domingos por la tarde". Y pregunta: "¿Qué hacemos aquí 58 personas mayores de 60 años, durante la semana? Morir lentamente, como el pueblo". "Si no conseguimos los permisos de construcción, éste y otros pueblos similares desaparecerán pronto", augura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de noviembre de 2003