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Crónica:FÚTBOL | Décima jornada de Liga

Noche heroica de Casillas y Ronaldo

Un magnífico Athletic se encuentra con el portero y el delantero del Madrid en estado de gracia

Una memorable noche de Casillas y una demostración apoteósica de Ronaldo dieron la victoria al Madrid. Fueron dos jugadores contra el Athletic, que recuperó todas las cualidades que le hicieron grande. Fiel a su viejo estilo, con una convicción que mereció el aprecio de la hinchada madridista, el Athletic fue más lejos que nunca. Jugó bien y tiró con profusión. No menos de ocho remates exigieron las milagrosas intervenciones de Casillas, que salió del partido entre el clamor de su gente, lo mismo que Ronaldo, autor de un partidazo. Uno en la portería y el otro en la punta de la delantera se encargaron de vencer un encuentro magnífico.

REAL MADRID 3- ATHLETIC 0

Real Madrid: Casillas; Salgado, Helguera, Raúl Bravo, Roberto Carlos; Beckham (Borja, m. 89), Guti; Figo, Raúl, Zidane; y Ronaldo.
Athletic: Aranzubia; Iraola (Urzaiz, m. 57), Lacruz, Karanka, Del Horno; Gurpegui, Tiko; Prieto (César, m. 66), Jonan García (Guerrero, m. 74), Ezquerro; y Etxeberria.
Goles: 1-0. M. 33. Tras varios rechaces en el área, Ronaldo marca por alto. 2-0. M. 56. Ronaldo se interna entre tres rivales lanza con la zurda por bajo. 3-0. M. 70. Ronaldo supera a Lacruz y cede a Figo, que empuja.
Árbitro: González Vázquez. Amonestó a Guti, Salgado, Beckham, Zidane, Tiko, Iraola, Del Horno, Jonan García y Prieto.
Unos 65.000 espectadores en el Bernabéu.

Dos modelos opuestos se encontraron en un partido que tuvo el viejo aroma de los duelos entre el Madrid y el Athletic. Pocas veces se ha visto tan clara la diferente política de los dos clubes: el Madrid lujoso y cosmopolita frente al Athletic que permanece instalado en su admirable tradición. No le ha ido mal, a pesar de los malos pronósticos que le acompañan desde hace décadas. Su política ha sido fuente de cohesión y de orgullo en los buenos y en los malos tiempos. Nunca ha sido el más exquisito de los equipos, pero sí uno comprometido con lo que significa una historia centenaria, uno que no ha pedido perdón por lo que muchos consideran extravagante, uno que ha hecho virtud de la necesidad. No era ése el Athletic que se veía últimamente en Chamartín, escenario de cómodas victorias del Madrid. Frente al más imponente de los rivales regresó el viejo Athletic, con un fútbol rápido y vehemente, con sus viejas señas de identidad en definitiva. Los cínicos dirán que no le sirvió de nada. Perdió porque, entre otras cosas, se encontró con el mejor delantero del mundo y con un portero prodigioso. Casillas se hizo goma en tres ocasiones clamorosas: un cabezazo mortal de Ezquerro, un zurdazo de Etxeberria y un tiro libre de Tiko que se dirigió sin esperanza a la escuadra. Se estiró el porteró, sacó la mano y desvió la pelota a córner. Y en el segundo, también. Con el pie, casi in articulo mortis, evitó el tanto de Urzaiz, cuando todavía había partido

De ganar el encuentro se ocupó el gran Ronaldo, el mejor delantero del planeta. Dos cuestionables decisiones de Queiroz habían abierto un debate sin futuro. Tres jornadas sin marcar sirvieron para comenzar una polémica que Ronaldo apagó con una actuación memorable. No es que su participación en el partido fuera masiva, pero cuando se decidió no hubo manera de pararle. En el peor momento del Madrid marcó un gol perfecto, con un remate automático y sorprendente, después de un control dificilísimo. Allí arrancó el majestuoso partido de un jugador con unos recursos que no tiene comparación entre los delanteros. Porque además ocurrió otra cosa reseñable: cuando se dudaba de su condición para recordar sus viejas galopadas, Ronaldo armó una cuerda de regates que no encontraron respuesta en los estupefactos defensas del Athletic. Veían al jugador que podía marcar goles desde cualquier posición, en cualquier lugar del campo, algo que sólo Ronaldo podía hacer. En esa jugada regresó aquel Ronaldo, que cerró la jugada con un remate inapelable. Se caía el campo.

Para cerrar su gran noche, Ronaldo entregó el tercer gol a Figo, que dejó la pelota en la red. Pero el tanto no le pertenecía. Fue otra explosión del astro brasileño, que cerró cualquier asomo de duda, al menos por un rato. Porque ésa es otra: hay gente que discute a Ronaldo, el jugador que ganó la Liga para el Madrid en un final de temporada arrollador, el delantero que anotó 30 goles en su primera temporada en el equipo. Fue una noche imposible para el Athletic. Su formidable despliegue se encontró con la respuesta de Ronaldo. Ante ese problema, no hay solución posible. Si por el camino te encuentras con Casillas en estado de gracia, el destino es la derrota. Así ocurrió. La primera parte del Athletic fue intachable. Jonan García, un chico liviano y listísimo, dio toda clase de problemas a la defensa madridista. No fue el único: Etxeberria estuvo en casi todas las jugadas, lo mismo que el infatigable Ezquerro. Por detrás, Tiko manejó el juego con soltura y clase. Los remates se sucedieron en la primera y en la segunda parte; las ocasiones llegaron con una frecuencia inopinada en Chamartín; la derrota no impidió pensar que el viejo Athletic había pasado por Madrid con toda su grandeza, fiel a la historia. Perdió, pero algo dijo la reacción de la hinchada madridista después de la proeza final de Casillas frente al cabezazo de Urzaiz. Con una solemnidad emocionante, toda la hinchada se levantó de los asientos, ovacionó a su héroe y coreó un nombre: ¡¡¡Iker!!! ¡¡¡Iker!!!

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de noviembre de 2003