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Una multitud despide a Izetbegovic en Sarajevo

Una multitud de 100.000 personas, según estimó la policía, presenció ayer en Sarajevo, bajo una fuerte lluvia, el funeral del ex presidente de Bosnia y Herzegovina y líder de los bosnio-musulmanes Alija Izetbegovic, fallecido el domingo a causa de su debilidad cardiaca crónica. Izetbegovic fue sepultado, por voluntad propia, en el centro del anfiteatro del cementerio Kovaci, cercano al casco histórico, simbólicamente rodeado por los restos de centenares de soldados que perdieron la vida entre 1992 y 1995 defendiendo la capital cercada por los fuerzas serbobosnias.

Los representantes políticos de la República Serbia de Bosnia-Herzegovina no acudieron a los actos ni a la sepultura y no se adhirieron al duelo oficial que fue decretado en el territorio de la Federación croato-bosnio-musulmana. La mayoría de los medios serbios sacó a relucir una información publicada ya hace tiempo y confirmada recientemente por la Fiscalía del Tribunal Penal en La Haya, según la cual Izetbegovic había sido objeto de una investigación bajo sospecha de ser responsable de violaciones de derechos humanos y de crímenes de guerra contra serbios. El tema sirvió para justificar el boicoteo del funeral por parte de los dirigentes serbobosnios.

Los representantes del Partido de Acción Democrática (SDA), creado y dirigido por Izetbegovic hasta comienzos del 2001, apreciaron públicamente las muestras de respeto brindadas por los representantes croatas en el Gobierno. El miembro croata de la presidencia colegiada de Bosnia y Herzegovina, Dragan Covic, calificó al difunto como una persona "silenciosa, pacífica y de buenas intenciones, dedicada a promover la justicia".

El sucesor de Izetbegovic al frente del SDA y miembro de la presidencia del país, Suleiman Tihic, dijo que la lucha por los derechos de los bosnio-musulmanes llevada a cabo por el líder fue también una consecuencia de las políticas nacionalistas que quisieron dividir y arrebatar trozos del territorio nacional.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de octubre de 2003