Alfredo del Mónaco recibe hoy el Premio Tomás Luis de Victoria

Ha mantenido viva la llama de la música contemporánea en América Latina y más en su país, Venezuela, donde Alfredo del Mónaco nació en 1938 y ha compuesto y estrenado varias de sus obras. Este autor de apellido musical ilustre -es pariente lejano del gran tenor Mario del Mónaco- recibe hoy en el Teatro Real el Premio Tomás Luis de Victoria, que entrega la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), dotado con 75.000 euros y considerado el Cervantes de la música para orquestas.

Del Mónaco siempre ha estado vinculado a la música electroacústica. "Sobre todo con mi paso por Nueva York, donde lo experimenté a fondo en la Universidad de Columbia", recuerda. Fue pionero en su país con este estilo que ha revolucionado la textura, los colores, los sonidos de las orquestas con una aventura que emprendió Pierre Boulez en Francia.

Lo bueno de Del Mónaco es que arrimó la modernidad a la tradición y a los ritmos de su tierra. "Muchos buscamos mezclar eso, crear obras de aliento moderno con restos de voces o estilos ancestrales. Adecuar las voces anticuadas del nacionalismo a nuestros tiempos", afirma. Con esos ingredientes ha ido creando obras que le han valido el reconocimiento, como Cromofonías I, la primera pieza de música electrónica que se hizo en Venezuela, La noche de las alegorías o Tupac Amaru, una de sus piezas orquestales más importantes.

Se ha dedicado siempre a la creación. No le ha importado hacerlo en un entorno con pocos medios. "Pocos medios y alejados de los puntos de acción y difusión, algo complicado para poder sobrevivir en este mundo", dice. Pero siempre pegado al entusiasmo que veía en otros países de su entorno por la música: "En América Latina, los lugares donde ha penetrado más la música contemporánea han sido México, Brasil, Argentina y Chile, sobre todo", asegura. Ahora parece que allí surgen muchos talentos, sobre todo en la interpretación. "Los hay, cantantes e intérpretes estupendos, algunos miembros de orquestas europeas de primera fila y por concurso", asegura. Sólo espera que ese renacimiento se aprecie también en la creación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 22 de octubre de 2003.