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Los nacionalistas preparan en Vigo la moción de censura

El ultimátum dado por el Bloque Nacionalista Galego (BNG) al alcalde de Vigo, Ventura Pérez Mariño -que acudió a las elecciones en la lista del PSdG como independiente-, para que presentase su dimisión expiró ayer al mediodía. "Sigo en mi puesto con toda normalidad. Cuando tenga que decirles algo se lo diré. Pero, de momento, no hay nada", comentó Pérez Mariño en una breve conversación con los periodistas.

El BNG evitó las explicaciones públicas, pero dirigentes de la organización aseguraron que seguirán adelante con su apuesta para destituir a quien era su socio hasta hace una semana.

Los nacionalistas insisten en que Pérez Mariño, con 8 concejales, se aprovechó de sus siete ediles para auparse a la alcaldía y luego los despidió a la primera oportunidad. En esas condiciones, el BNG entiende que la única salida es ceder la alcaldía a la fuerza más votada en las elecciones y desplazada hasta ahora por el pacto de la izquierda, el Partido Popular, que cuenta con 10 concejales. Para conseguirlo, el Bloque Nacionalista Galego está dispuesto a apoyar una moción de censura de los populares. "No es un farol", advierte un alto dirigente nacionalista. "Dejaríamos al Partido Popular en la alcaldía y pasaríamos a ejercer la oposición", explicó.

El portavoz del BNG en Vigo, Lois Pérez Castrillo, se reunió ayer con su colega del PSOE, María Xosé Porteiro. Ninguno de los dos quiso dar detalles de lo tratado, pero fuentes socialistas explicaron que las negociaciones entre ambas partes se consideran rotas. Las mismas fuentes tampoco dudan de la determinación del BNG local de llegar hasta la moción de censura tras un periodo de acoso a Pérez Mariño. Desde el PSOE se intenta influir en la dirección del BNG para que frene a su líder local, Pérez Castrillo. Los socialistas atribuyen a éste un deseo de revancha personal por haber perdido la alcaldía en las últimas elecciones, tras cuatro años sometido al marcaje de sus entonces socios minoritarios del PSOE. Pero la dirección del BNG, aunque no comparta la vehemencia empleada por Castrillo en los últimos días, respalda plenamente su estrategia, según fuentes de la ejecutiva de la formación nacionalista.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 23 de octubre de 2003