Brasil recuerda a su poeta

Un disco doble, Vinicius 90 anos, recopilado por Gilda Mattoso, trae material poco conocido. "Yo nunca le había oído cantar Nature boy", dice por teléfono desde su oficina en Río. Se acordó de una foto de él con Lula, en 1979, en el Sindicato de los Metalúrgicos en São Paulo. "Lula, que lo dirigía, había propuesto cuatro textos para la misa al aire libre del Primero de Mayo. Operário em construção, de Vinicius, fue elegido casi por unanimidad. Había una multitud increíble coreando el estribillo. Pocas veces lo he visto emocionarse tanto. En un texto en forma de carta le digo: '¿Te acuerdas de aquel sindicalista barbudo y delgado que te invitó a la misa? Hoy es el presidente de Brasil".

Las cantantes María Bethânia y Miúcha -con su hija Bebel Gilberto- ultiman discos con canciones de Vinicius y Maria Creuza tiene ya el suyo en el mercado; Virginia Rodrigues acaba de grabar los afrosambas y Olívia Byington ha rememorado el histórico Canção do amor demais.

Ya funciona la web www.viniciusdemoraes.com.br, por iniciativa de VM Produções, que vela por su obra en nombre de sus cinco hijos -Susana, Pedro, Georgiana, Luciana y María-. "Había errores en muchos poemas editados y ahora por fin se han revisado y corregido. Queremos que la gente encuentre lo que Vinicius escribió realmente", explica María. En la página, los internautas pueden crear su propia antología poética e imprimirla. "Vivimos en un país en el que la mayoría de la población no tiene dinero para comprar libros. De esta manera, y desde un ordenador en la escuela o el trabajo, tiene la posibilidad".

Su Antología poética va a ser reeditada por Companhia das Letras, que publica estos días El poeta aprendiz, un disco-libro para los niños con texto e ilustraciones de Adriana Calcanhotto. También saldrá a la venta un lujoso Cancionero. Está preparándose la representación de Orfeo en Broadway y sigue en pie el proyecto de una película sobre Vinicius, producida por su hija Susana, que mezclará documental y ficción. Ayer, la alcaldía de Salvador de Bahía inauguró una estatua y una plaza con su nombre en Itapoã, frente a la casa en la que vivió en los años setenta. María tenía diez años cuando perdió a su padre: "Siento nostalgia de él y me parece que el mundo también debería sentirla".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 19 de octubre de 2003.

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