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Un hombre rocía con ácido y prende fuego a su pareja en Córdoba

La víctima sufre quemaduras muy graves en el 45% de su cuerpo

María Rafaela G. M., cordobesa de 38 años, sufrió la noche del miércoles quemaduras de segundo y tercer grado en el 45% de su cuerpo. Su pareja, Manuel A. A., de 43 años, le roció con ácido y le prendió fuego. María Rafaela G. M. fue trasladada a la unidad de quemados del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde permanece en estado muy grave y precisa ventilación asistida. Manuel A. permanece detenido.

Según el testimonio de la víctima a la policía, Manuel A. A. acudió al domicilio situado en el número 15 de la calle Gran Vía Parque de Córdoba y le roció con ácido autopolimerizante, producto que la agredida usaba en su profesión de protésico dental. Inmediatamente, le prendió fuego. Manuel A. A., que se quemó las manos, realizó la llamada al servicio de emergencias.

Manuel A. A. ya fue detenido en tres ocasiones por lesiones y amenazas, aunque no consta en su expediente ninguna denuncia o detención por malos tratos. Tampoco fue denunciado por la víctima. El comisario provincial del Cuerpo Nacional de Policía, Federico Cabello, explicó ayer que estas denuncias se remontan a 12 años atrás, antes de que comenzara la relación entre el presunto agresor y la víctima.

Federico Cabello añadió que, una vez recabada la información de la víctima, "se apreciaron indicios suficientes" para la detención de Manuel A. A., en el centro hospitalario. Ayer permanecía en la Unidad Penitenciaria del hospital Reina Sofía y probablemente hoy prestará declaración ante la policía y será puesto a disposición judicial.

"Se veía venir", explicó una vecina de María Rafaela G. M. "Los jaleos y peleas eran constantes desde hace por lo menos un año", agregó esta vecina, quien recordó "muchos insultos y amenazas" de Manuel A. A. a la víctima. "Le gritaba desde la escalera y desde la calle que la tenía que matar", aseguró esta vecina, quien apuntó que la víctima no se dejaba amedrentar por su pareja.

Otra vecina explicó que en el momento de la agresión escuchó discusiones y ruidos. "No la oí chillar, aunque sí ruido de muebles, pero como estaba acostumbrada...", apostilló.

Según el relato de los vecinos, María Rafaela G. M. vive sola en su domicilio de Gran Vía Parque, donde el detenido acudía ocasionalmente. La víctima había alquilado una habitación a otro hombre, "aunque llevaba una semana sin aparecer". "Si hubiera estado en la casa, quién sabe, a lo mejor no hubiera ocurrido", lamentó una vecina.

La alcaldesa de Córdoba, Rosa Aguilar, aseguró ayer que el Ayuntamiento se personará como acusación particular en este nuevo caso de malos tratos. La alcaldesa abogó por "señalar con el dedo a los maltratadores y expulsarlos de los ámbitos de convivencia". Aguilar reclamó una ley integral contra la violencia de género como medida imprescindible para erradicar los malos tratos, así como sentencias más duras.

La misma opinión ofreció la portavoz de la Plataforma Cordobesa Contra la Violencia de Género, Dulce Rodríguez, para quien se debe hacer pública la identidad de quienes maltratan "para que la sociedad los rechace". Rodríguez recordó que ya son 80 las mujeres asesinadas este año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de octubre de 2003