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COLUMNA

Jeb cumple

Qué alivio y qué admirable equilibrio. Pavor, de entrada, ante la noticia (considerando, además, que papá sigue suelto) de que un vástago de Bin Laden se encarga de expandir dosis de Evil desde uno de los temibles países integrantes del Eje del Ídem, Irán. No obstante, el asunto nos pilla preparados: nuestro ilustre Abuelo I de España y al menos IV de Irak (tras la polaca enseña) va a proporcionarnos muy pronto munición tierna y pura, un bebito perteneciente a la más acrisolada cepa del Bien. Tal vez tardía, pero se trata de justicia fecundativa.

En otro orden de cosas, me embeleso ante el último éxito del Abuelo en Nueva York. Pues el caballero que aparece con el señor Aznar en las fotos, entregándole el premio Estadista Mundial por su "valiente liderazgo y como infatigable defensor de la democracia, la libertad y la tolerancia" no es un humorista de Broadway, sino Arthur Schneier, rabino titular de la Park East Synagogue, de Park Avenue, con parroquia finolis en el Upper East Side: superinfluente bastión en la lobbytomía pro Israel Caiga Quien Caiga que gobierna a y desde Estados Unidos. Schneier, gran adalid de la tolerancia y el diálogo incluso con los alemanes y austriacos (de Viena tuvo que escapar a los nueve años, ya pueden imaginar por qué), además de poderoso conferenciante en Davos, fue como muchos seres inteligentes víctima de una regresión ideológica a raíz del nefasto 11-9, pero al contrario que otros no se recuperó, y desde entonces pide a voz en grito lo mismo que el resto de la banda. Leña al Evil, y deja que Sharon barra para casa.

El acto de entrega del premio a nuestro prócer (una cena con cubiertos por los que se pagaron entre 1.000 y 100.000 dólares por mesa; las fronteras arbitrarias en forma de muros están por las nubes) fue, a decir de las crónicas, mucho más brillante que el que protagonizó Berlusconi al recibir un premio similar de otra asociación projudía, la Liga Anti-Difamación, poco después de haber salido en defensa de Mussolini.

¿Alguien duda de que las promesas de Jeb Bush ("inimaginables beneficios") se están cumpliendo muy concretamente, y presagian un retiro de la política bañado en bienes, a costa de la libanización de Irak?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 16 de octubre de 2003