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Aznar acusa a Giscard de trabajar para anular la ventaja que España obtuvo en Niza

Palacio espera negociar una nueva propuesta de la Conferencia Intergubernamental

El presidente del Gobierno, José María Aznar, tomó ayer por testigo a Giscard d'Estaign para afirmar que el presidente de la Convención ha estado trabajando para anular las ventajas en términos de votos en el Consejo Europeo que España obtuvo hace tres años en el Tratado de Niza. "Confío en que, si alguien tenía alguna duda al respecto, se le haya disipado después de las palabras pronunciadas por quien tiene más autoridad", dijo Aznar. El presidente del Gobierno se refirió de este modo a unas declaraciones realizadas ayer por el presidente de la Convención para la elaboración de la Constitución europea, Giscard d'Estaign, a France Inter, explicando que los acuerdos de Niza dieron "ventaja" a España sobre el resto de los países en el reparto de votos en el Consejo Europeo y que la Convención ha propuesto "cambiar esta regla".

Aznar, que sostiene que el borrador de la Convención ha "roto" el consenso alcanzado en Niza y lucha porque este se mantenga en la nueva Constitución europea, comentó ayer con ironía ante un foro organizado en Madrid por el semanario británico The Economist: "Quiero aprovechar la ocasión para agradecer profundamente a Giscard sus clarificadoras palabras y este obsequio que nos ha enviado y que, a efectos de clarificación de posiciones, es sencillamente inapreciable".

También la ministra de Exteriores, Ana Palacio, aprovechó el incidente para señalar que "se confirma que hay una especie de nostalgia de los fundadores [de la Comunidad Europea], pero los fundadores no son ya una referencia. Europa", añadió, "tiene ya 25 miembros, y se trata de mirar al futuro. Nadie puede secuestrar la marca Europa". La ministra dijo esto en los pasillos del Congreso, tras señalar ante la Comisión Mixta para Europa que el nuevo sistema de voto previsto que ahora discute la Conferencia Intergubernamental que redactará la Constitución europea "apareció muy tarde en la Convención, y de la mano del señor Giscard".

Palacio confirmó lo que ya sugirió el presidente del Gobierno el pasado sábado en Roma: que España no se va a aferrar al Tratado de Niza y espera una propuesta aceptable. Observadores independientes la cifran en elevar al 65% el porcentaje de la población total de la UE que debe alcanzar una mayoría simple de países para imponer una decisión, pero en Exteriores se considera que cualquier porcentaje inferior al 75% sería rechazado.

"No tenemos que volver a Niza, porque ya estamos en Niza", señaló Palacio. "Ahora entramos en otra fase", añadió, tras reconocer que es legítimo que algunos quieran cambiar lo acordado hace tres años, a pesar de que "los 25 sabían que Niza no se tenía que reformar en este punto. Qué duda cabe de que la legitimidad la tiene lo acordado en Niza", concluyó en síntesis paradójica.

"Ya hemos dicho que la propuesta de la Convención es inaceptable para nosotros. Ahora esperamos que quien quiera cambiar Niza haga otras propuestas que sean aceptables para España. A partir de ahí, procuraremos ser constructivos y, al menos, escucharemos", agregó.

Rafael Estrella, portavoz del PSOE para temas europeos, afirmó que "si el Gobierno considera que en la Convención se ha producido una pérdida del peso de España en el Consejo debe saber que cuenta con el apoyo del PSOE para recuperarlo y para recuperar los eurodiputados que se dejó arrebatar en Niza". No obstante, Estrella teme que la estrategia del Gobierno conduzca a su aislamiento.

En Bruselas, el diputado y el eurodiputado socialista Diego López Garrido y Carlos Carnero afirmaron que España perdió en Niza muchos europarlamentarios a cambio de conservar poder en el Consejo de Ministros por lo que no es lógico que pierda ahora presencia institucional, si bien "no es responsable ni aceptable plantear vetos a la Constitución", informa Ricardo M. de Rituerto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de octubre de 2003