Reportaje:

El impulso aéreo vasco

ITP cierra nuevos contratos en el campo civil y militar

Apenas siete meses han bastado a la Industria de Turbo Propulsores (ITP) para cerrar la página del fracaso de Alerión, el intento de crear el primer grupo aeronáutico español junto a Gamesa, y de paso salir reforzado con sustanciosos contratos tanto en el campo militar como en el civil. ITP, con sede en el parque tecnológico de Zamudio (Vizcaya), va a celebrar el centenario de la aviación (el vuelo de los hermanos Wright) con una cartera de pedidos de más de 2.700 millones de euros para las dos próximas décadas.

ITP ha cerrado en las últimas semanas su participación en los dos contratos militares europeos de motorización que le faltaban, el helicóptero Tigre, y el avión de transporte A-400M. La entrada en el caza Eurofighter, el EJ200, ya estaba cerrada. Además en el mundo de la aviación civil, la empresa de diseño, fabricación y mantenimiento de motores de reacción de baja presión, ha firmado con Rolls Royce, que tiene casi el 47% de ITP, el contrato exclusivo para el diseño de nuevo motor de la familia Trent, el T900. Sólo con esta última operació suma 1.700 millones de facturación para los próximos 20 años, y deja la puerta abierta a que, si el motor cumple las previsiones de venta de las 2.000 unidades que empujarían al avión comercial del Consorcio Airbus para más de 500 pasajeros, el A380, podría llegar incluso a prolongarse hasta los 50 años. Esta prolongación en el tiempo podría, según datos de ITP, multiplicar por tres la cifra de 1.700 millones de facturación a lo largo de ese tiempo.

La empresa vasca va a cerrar el año con una cartera inmejorable de más de 2.700 millones de euros para las dos próximas décadas

Avión europeo

Aunque ITP se define como una empresa con clara vocación en el campo civil (en 2002 el 43% de sus ventas fueron para este sector) en el militar han puesto el listón muy alto. La compra del Gobierno español de 24 unidades del helicóptero de ataque Tigre, supondrá unos 200 millones de euros adicionales para los próximos 20 años, ya que ITP participa como socio en el desarrollo de la versión española del motor que calzan, el MTR390, y al que ITP dotará de un 14% más de potencia.

Además, en mayo cerró otro contrato de 800 millones de euros a lo largo de la vida del motor TP400-D6, que en pugna con Pratt & Whitney, propulsará definitivamente el avión europeo de transporte militar, el A-400M. La firma participa en el programa de ese motor con un 20,6%, lo que le reportará una carga de trabajo de más de tres millones de horas. Los países europeos involucrados en el programa ya tienen comprometida la compra de 180 aparatos, es decir unos 750 motores.

Sentadas las bases para recuperar su ritmo normal de crecimiento, en torno al 25% anual, tras el frenazo de 2002, ITP que también tiene como socios a la ingeniería Sener, y a la sociedad estatal Sepi, afronta el futuro con unas perspectivas inmejorables. La firma vasca tiene 2.200 trabajadores repartidos en 11 centros de trabajo de España, Reino Unido, México y EE UU.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 27 de septiembre de 2003.

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