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La estrategia de Botín

La Compañía Española de Petróleos (Cepsa) era la niña bonita de Alfonso Escámez en el numeroso grupo de empresas del antiguo Banco Central. Tanto que compartía las presidencias del banco y de la petrolera. Se creó con las bendiciones pertinentes de la Administración franquista y creció como la alternativa privada al grupo público que con el tiempo daría lugar a la actual Repsol. Luego vendría toda la historia de fusiones de la entidad, primero con el Hispano y después el banco resultante de esta integración con el Santander. El nuevo Santander Central Hispano heredó aquel conglomerado de empresas -al del Central se unió otro importante del Hispano- y Cepsa formó parte del ramillete de elegidas para sacar provechosas plusvalías cuando hiciera falta, de acuerdo a la conocida política empresarial de Emilio Botín.

El presidente de la entidad ha sostenido que siempre que haya una buena oferta es partidario de vender, entendiendo que el banco debe centrarse en la actividad financiera. Así pasó con Airtel (ahora Vodafone España), Dragados, Vallehermoso y Retevisión, entre otras. En la recámara quedaban Cepsa y Fenosa.

En varias ocasiones, el banco ha reconocido que la apuesta por Cepsa no era estratégica. Ayer sorprendió con una OPA envenenada que, aparentemente, da vuelta a ese argumento. En lugar de desprenderse de acciones, quiere comprar y llegar al 36% (49% de derechos políticos). En teoría, "para incrementar su poder de decisión e influencia". No deja de ser verdad; pero a nadie le sorprendería que respondiera a una maniobra de Botín para mejorar la posición ante una venta posterior.

Y es que, sin remontarse mucho, algo parecido sucedió con Airtel. El banco tenía el 14% y lo elevó al 30% tras comprar los paquetes de Endesa y Fenosa. Luego se alió con las cajas para propiciar la venta a Vodafone, que quería aumentar su presencia y que acabó comprando al banco, a las cajas y a BT. En este caso hay que esperar a ver qué responde. Total, que reaccionó muy airadamente tras conocer la decisión del banco la noche del jueves. ¿Le será factible lanzar una contra-OPA?

Para los pequeños accionistas, la operación mejora sustancialmente el valor. En esta ocasión, las cosas son bien distintas a las que se produjeron en Dragados y Vallehermoso, en las que el banco buscó el beneficio propio olvidándose de los minoritarios al evitar lanzar sendas OPA.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de septiembre de 2003