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ES EL MOMENTO DE... | PROPUESTAS

Noche de antorchas

A las diez de la noche del próximo sábado empezarán a arder los viejos pellejos de vino. Y durante seis horas, Mayorga, en Valladolid, se llenará de los fuegos y bailes de la fiesta del Vítor.

El próximo sábado 27 de septiembre, los amantes de las fiestas con fuego tienen una cita en Mayorga, municipio de la provincia de Valladolid situado a menos de 80 kilómetros de la capital. A partir de las diez de la noche de ese día, y desde hace más de dos siglos y medio, se celebra la fiesta del Vítor, con la que se recuerda la llegada al pueblo de las reliquias de un ilustre vecino, santo Toribio de Mogrovejo, que fue obispo de Lima. Se trata de una procesión única en la que se queman por las calles del pueblo decenas y decenas de viejos pellejos de vino, que se pasean pinchados en unos varales que miden cerca de tres metros. La pez que suelta el pellejo arde iluminando la noche y llenándolo todo de gotas de fuego y de un olor característico.

En la procesión, de carácter fundamentalmente cívico, participan numerosos vecinos del pueblo, que antes guardaban de un año para otro los pellejos desechables y que hoy los compran al Ayuntamiento, dada la escasez de la materia prima. Sobre las diez de la noche se encienden las antorchas, cuya luz puede durar una o dos horas. Un poco de alquitrán garantiza una perfecta combustión. La marcha discurre entre la plaza Mayor y la ermita del santo, en la carretera de Sahagún, y el resplandor de las enormes teas compone un cuadro fantasmagórico de una rara hermosura.

Pañuelos, sombreros, guantes, gafas y hasta un viejo mono de trabajo sirven para protegerse del fuego y evitar quemaduras, que, por otro lado, nunca han sido graves a lo largo de todos estos años. Durante seis horas se canta, se baila y se bebe hasta alcanzar la meta final: la ermita donde se deposita, durante los días de la fiesta, el Vítor, un estandarte que recuerda la llegada al pueblo de las reliquias de santo Toribio el 27 de septiembre de 1737.

A pesar de que existe una congregación encargada de organizar el acto religioso, la procesión del Vítor es más pagana que otra cosa, aunque los participantes repitan sin cesar a lo largo del recorrido el nombre de santo Toribio, al que dedican las antorchas, los bailes y la juerga de esta fiesta, que ha sido declarada de interés turístico nacional este año.

- Oficina de turismo de Mayorga: 983 75 20 27.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de septiembre de 2003