Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Museo de Málaga reúne 36 obras del Reina Sofía de las vanguardias españolas entre 1881 y 1925

Más de 4.000 kilómetros ha recorrido por España la exposición Cambio de siglo, la primera de una serie de cuatro, con la que el Museo Nacional Reina Sofía quiere mostrar y documentar el origen y evolución de las vanguardias artísticas desde el nacimiento de Picasso, en 1881, hasta nuestros días. Esta muestra, llamada Cambio de siglo, abarca hasta 1925, el año en el que Dalí pintó Muchacha en el espejo, se consagró el Art Déco y se celebró en París la primera exposición internacional surrealista, con la participación entre otros del propio Picasso.

Esta muestra, patrocinada en Málaga por la Fundación Unicaja, recoge 36 pinturas y esculturas de 24 artistas españoles, entre los que están los andaluces Romero de Torres y Vázquez Díaz, aunque el cuadro de éste, Muerte de un torero, por sus dimensiones (219x274) no ha podido colgarse en el Museo Municipal de Málaga, de la plaza de Torrijos. Las aceituneras, pintado por Julio Romero de Torres en 1903, que ilustra la portada del catálogo, es un ejemplo de su habitual temática costumbrista, con escenas de la vida andaluza, utilizando recursos modernistas.

Este estudio del inicio de las vanguardias españolas, preparado por el departamento de Colecciones del Reina Sofía, reúne a numerosos artistas del País Vasco y Cataluña, donde surgen plataformas ajenas al panorama oficial con exposiciones como las de Arte Moderno en Bilbao, a partir de 1900 y en la Sala Parés y en Els Quatre Gats en Barcelona. En Cataluña trabajaban algunos de los más importantes representantes del Modernismo en España, como Santiago Rusiñol, de quien se muestra aquí Jardín de Aranjuez, pintado ocho años después de su primera estancia en París, en 1889.

Un sol de invierno en la costa vasca, cuadro de 1895 llamado Playa, es la obra en esta colección de Darío de Regoyos, quien fue director de la revista barcelonesa La Luz y participó activamente en la vida artística catalana. Dos nombres más del panorama plástico catalán de final del XIX que también forman parte de este grupo son Hermen Anglada-Camarasa e Isidre Nonell. Dos obras de Anglada, de 1913 y 1922, están entre las de mayor impacto de la muestra.

Francisco Iturrino, cuya familia era de origen guipuzcoano-cántabro, se instaló en París en 1895, pero realiza años después frecuentes viajes por el Sur. En sus trabajos de madurez hay imágenes de la Feria de Sevilla, la sierra cordobesa, mujeres gitanas o jardines de Málaga. Amigo de Matisse desde su primera estancia en París, trabajan juntos en Sevilla en 1908 y 1910. En 1913 pinta en los jardines de La Concepción de Málaga. Sus dos obras de esta exposición, Desnudos en un paisaje y Muchachas con flores, son claramente fauvistas. Zuloaga, Chicharr5o, Zubiaurre, Julio González y Gutiérrez Solana figuran también en esta colección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de septiembre de 2003