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Las exigencias de Angela Gheorghiu causan la cancelación de su debú en el Real

El teatro explicará hoy su marcha de la producción de 'La Traviata'

A la calle. Llegó precedida de su fama de gran diva y ha cumplido todas las previsiones. La rumana Angela Gheorghiu, de 37 años, iba a ser la gran estrella en el inicio de la temporada del Teatro Real con una Traviata dirigida por Pier Luigi Pizzi en escena y Jesús López-Cobos en la orquesta, el próximo día 1 de octubre. La soprano, famosa, guapa, glamourosa y una persona de carácter, iba a debutar en Madrid con el papel verdiano por excelencia, pero dos días de discusiones y exigencias por parte de la diva ante la dirección del teatro han provocado su cancelación. No es la primera vez que deja un teatro.

Famosos han sido sus altercados con Riccardo Muti en La Scala de Milán, cuando ella y su marido, el tenor Roberto Alagna, con quien forma la pareja más famosa de la lírica internacional, se largaron en los ensayos de un montaje de Pagliacci, ópera corta de Leoncavallo. También James Levine les dio puerta en el Metropolitan de Nueva York, y ahora ha sido Jesús López-Cobos y sus colegas de dirección del Real, Emilio Sagi e Inés Argüelles quienes no han aceptado las peticiones de la diva.

López-Cobos comparece en una rueda de prensa hoy, junto a Pizzi y Sagi, en la que anunciará la marcha de la estrella que ayer en una nota comunicó que decidía cancelar por su cuenta sus actuaciones.

Gheorghiu llegó el domingo por la tarde a Madrid. Cargó en dos taxis su equipaje rumbo a un hotel que no le gustó, de entrada. Al día siguiente, 15 días después de que hubiesen comenzado los ensayos, se presentó en el teatro con un programa apretado: ensayo por la mañana, una entrevista a mediodía con sesión de fotos y más ensayo por la tarde. La fama de diva dura, exigente y caprichosa había puesto en alerta a todo el personal, algunos de los cuales seguían sus pasos y sus órdenes teléfono en mano y escrupulosamente.

Los ensayos de La Traviata habían empezado en agosto con las otras dos cantantes que aparecen como segundo reparto en las funciones de la ópera en la que Gheorghiu iba a hacer cuatro sesiones. Norah Amsellem y Annalisa Raspagliosi serían las encargadas de sacar adelante el difícil papel de Violeta en las representaciones, en las que también están el tenor José Bros, que debutará como Alfredo Germont, personaje que compartirá con Giuseppe Filianoti y Miroslav Dvorsky; y el barítono Renato Bruson, que dará vida al viejo Giorgio Germont, uno de sus personajes fetiche, papel que alternará con Vittorio Vitelli.

Angela Gheorghiu, nada más llegar, pidió permiso para viajar a Washington para participar en una gala junto a Plácido Domingo. Pese a que el propio tenor español también pidió al teatro que se le concediese a la artista una licencia especial, el Real se negó con lo que provocó, además de otras peticiones, su cancelación definitiva.

Los responsables de comunicación del teatro esperaron a tener la cancelación de la artista en la mano (anoche, a las 11,30) para confirmar la noticia. López-Cobos había avisado a su llegada de que nada iba a cambiar las normas de funcionamiento del centro operístico. Ante la llegada de la diva rumana se curaba en salud con declaraciones en las que se podía leer un mensaje: cuidado. Cuando le preguntaban si temía que el carácter de la cantante pudiera arruinar el trabajo, contestó tajante: "La señora Gheorghiu deberá adaptarse a las condiciones de este teatro y no al revés".

La sombra de Solti

Tanto él como Pizzi están tan satisfechos con los resultados artísticos de Norah Amsellem y Annalisa Raspagliosi, que no piensan aceptar que nadie les arruine la función. No han caído presos de los encantos de la cantante, como fue el caso de Georg Solti en 1995, cuando la contrató en Covent Garden para hacer La Traviata, el papel que se ha revelado como el más importante en la carrera de Gheorghiu, que se ha centrado en el repertorio italiano y francés, con autores como Bellini, Donizetti, Puccini, Mascagni, Cilea, Catalani, Verdi, por supuesto, y también Gounod, Massenet y Bizet, de cuya Carmen quiere hacer una representación en La Maestranza de Sevilla con Lorin Maazel como director, que está previsto para la próximo temporada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de septiembre de 2003