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Reportaje:

Un pantano con historia por inaugurar

El embalse de Guadalest, que abastece a la Marina Baixa, cumple 50 años del inicio de la obra sin inauguración oficial

Franciso Franco apareció inaugurando obras públicas, al menos en 55 ocasiones distintas entre los años 1960 y 1969 en NO-DO, entre ellas numerosos pantanos y embalses. El caudillo, sin embargo, se dejó pendiente de inauguración oficial el embalse de Guadalest, del que se conmemora este año el 50 aniverario del inicio de sus obras. Un pantano con mucha historia, que transformó la vida de la comarca de la Marina Baixa, y que por cualquier razón nadie ha inaugurado oficialmente, según recuerdan los vecinos.

Las obras de este embalse, con una capacidad de 13 hectómetros cúbicos, comenzaron entre febrero y marzo de 1953, y concluyeron en agosto de 1966. "Instalaron una placa conmemorativa y estaba previsto organizar algo, pero nunca se hizo, al menos aquí no se recuerda", comenta una persona en el bar de Benimantell, una pequeña localidad de interior próxima a este embalse, cuyas obras costaron, en aquella época, 166 millones de las antiguas pesetas.

Trece años de obras de ejecución, con unos métodos rudimentarios, como carros arrastrados por caballos, y una tecnología que no es la actual, y sin embargo, "no se registró ni un accidente laboral, nada. Un día uno se rompió una pierna, pero poco más", explican en el bar del pueblo un grupo de ancianos, dos de ellos trabajadores en la obra.

Más de 70 personas se emplearon a fondo para ejecutar esta obra hidraúlica de extrema complejidad para la época. Llegaron profesionales de Murcia, Andalucía, Albacete y otras localidades valencianas. La población en la comarca aumentó de 100 a 400 habitantes, pequeños núcleos se convirtieron en pueblos, y la economía de la zona se transformó. "El agua es riqueza", reconocen todavía hoy en las localidades limítrofes, y es que el embalse de Guadalest abastece una zona de regadío de 3.023 hectáreas, situadas en los términos municipales de Altea, Alfàs del Pi, Benidorm, Finestrat y La Vila Joiosa, además desde la década de los años 60 con el desarrollismo turístico, esta instalación hidráulica también abastece de agua potable, en caso de necesidad, a Polop, La Nucia y Callosa d'En Sarrià.

"La orografía de esta zona es ideal, recoge el agua de la cuenca de recepción de 65 kilómetros cuadrados y al estar alto permite regar toda la costa", comenta un vecino. El embalse recoge las aguas pluviales de las sierras de Aitana y Xortà y del Port de Confrides. "Se hizo aquí por los materiales. La piedra caliza es ideal para almacenar agua, más abajo es yeso puro", apunta un experto. Ahora esta presa, que se sigue utilizando para el riego y abastecimiento urbano, es reclamo para los miles de turistas que se acercan cada año al Castell de Guadalest desde donde divisan una panorámica impresionante del valle y del embalse, en el que los más atrevidos se permiten dar un remojón y algunos hasta pescan. En estos momentos el pantano de Guadalest, como lo llama la gente de la comarca, se encuentra al 50% de su capacidad, aproximadamente. Su gestión depende la Confederación Hidrográfica del Júcar, y a lo largo de este medio siglo de historia ha tenido diversas épocas. En agosto de 1976 alcanzó su mínimo histórico, "sacábamos barro y agua, aquello fue tremendo", recuerda un vecino de Benimantell. Aquel verano llegaron buques a fondear en Benidorm para garantizar el abastecimiento de los turistas. La sequía hizo estragos.

Sin embargo, por fortuna ha habido años en los que el embalse ha estado "lleno a rebosar" y se han abierto las compuertas para descargar agua. Era un macroembalse, en la década de los 40 cuando fue programado, y ahora es un pequeño pantano que vive del recuerdo y garantiza el agua para su comarca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de septiembre de 2003