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Hallados huesos en un barranco granadino que se considera una gran fosa de la Guerra Civil

Los vecinos reclaman que Fomento pare las obras en la Alpujarra y abra una investigación

Unas 15 piezas de restos humanos, con más de 20 años según el forense del juzgado de guardia, fueron encontradas el sábado pasado por miembros de la Asociación por la Recuperación de la Memoria Histórica en el barranco de El Carrizal, en la carretera de Órgiva a Lanjarón, en plena Alpujarra granadina, donde los lugareños sitúan una gran fosa de fusilados del bando republicano durante la Guerra Civil. El catedrático de Economía de la Universidad de Granada Juan González Blasco, cronista de Órgiva, calcula que allí fueron fusiladas y enterradas en "cal gruesa viva" unas "5.000 personas".

El hallazgo de los restos no fue fortuito. Miembros de la asociación en Andalucía se acercaron al lugar el sábado por la mañana para comprobar el estado de una zona en la que el Ministerio de Fomento viene realizando desde hace meses movimientos de tierra para colocar muros de contención, que eviten la llegada de deshechos al pantano de Rules, en las estribaciones de Sierra Nevada. Hasta el momento se han edificado dos diques sobre los terrenos de El Carrizal y está previsto construir siete más.

La Asociación había recibido la queja de algunos vecinos porque no se respetaba una zona que siempre se ha considerado como el "segundo cementerio de Órgiva" y una de las mayores fosas de la Guerra Civil, donde habría miles de republicanos enterrados, tras ser capturados y fusilados en su huida hacia La Alpujarra procedentes de la costa de Málaga. "Tras el chivatazo, hablamos con personal de la obra y nos confirmaron que sabían que había una fosa, pero que habían mirado para otro lado", explica Cecilio Gordillo, vocal de exhumaciones de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en Andalucía.

Por el pueblo corrió la voz de que los operarios estaban encontrando huesos y restos humanos, que hacían desaparecer. Pero nadie lo denunció en el juzgado. "Es que los operarios tienen miedo ¿sabe? Porque entonces se paralizan las obras y se quedan sin trabajo", les disculpaba la semana pasada una vecina que no quería que se citara su nombre.

Por eso, ya a principios de julio, la propia asociación, así como el grupo municipal socialista, que está en la oposición, solicitaron al Ayuntamiento de Órgiva (del PP), a la Consejería de Justicia de la Junta de Andalucía, a la Subdelegación del Gobierno en Granada y al propio Ministerio de Fomento que intervinieran para paralizar las obras y hacer una excavación arqueológica que permitiría, en su caso, exhumar los restos que se encontraran, como ya se ha hecho en otras zonas de España. Incluso pidieron el amparo al Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, quien admitió a trámite su queja y ha iniciado una investigación.

Ante la falta de respuesta del Ministerio, los miembros de la asociación decidieron acudir al lugar. "Vimos que las obras habían afectado a gran parte del paraje", relató el sábado Gordillo. "Los movimientos de tierra barrieron un camino que subía por el barranco hasta una cruz, que según nos cuentan en el pueblo, habían colocado familiares de los fusilados".

Allí mismo fue donde decidieron excavar. "Pero fue prácticamente con las manos, porque la tierra estaba suelta. Estuvimos batiendo y fueron apareciendo los restos". relató. Lo siguiente fue poner una denuncia ante la Guardia Civil. Gordillo se quejó de que no apareciera el juez de guardia, aunque sí lo hizo el forense Fernando Méndez, quien certificó que se trataba de restos humanos, con "más de 20 años" e hizo hincapié en que, por lo tanto, había prescrito el delito.

"Nosotros no perseguimos culpables", explicó ayer Gordillo. "Queremos que se haga un trabajo sistemático de reconocimiento de estos lugares, sin más pretensión que el respeto a las familias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de septiembre de 2003