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Dos recién nacidas, halladas en sendos portales de Vallecas y Centro

En sólo una hora, dos recién nacidas de tres y siete días de vida fueron encontradas ayer en las calles de Licenciado Vidrieras (Puente de Vallecas) y Hortaleza (Centro) después de haber sido abandonadas. Ambas niñas fueron halladas en buen estado, aunque el Samur las trasladó a los hospitales Gregorio Marañón y Clínico.

María del Carmen Golvano, portera del número 7 de Hortaleza, se cruzó a las nueve de la noche de ayer en la entrada del inmueble con una joven que llevaba un bebé en brazos. Ella salía y la joven -alta, morena y vestida con colores oscuros- entraba. María del Carmen pensó que era una de las ocupantes de las dos pensiones que hay en el inmueble.María del Carmen Golvano, al regresar a su casa, se encontró a la dueña de uno de estos hostales, Nuri Hernández, que tenía en sus brazos el bebé que minutos antes había visto en el regazo de la joven que había entrado en el portal. "Estaba pintando la puerta de mi hostal cuando oí llorar a un niño. Le dije a uno de mis empleados que fuese a mirar qué pasaba. Él comenzó a llamarme a gritos, corrí al portal y vi a una niñita que sólo llevaba una camiseta, con los pañales sucios y que tenía junto a ella un biberón vacío", relató Nuri.

La propietaria de la pensión, de nacionalidad cubana, añadió que la niña no paraba de llorar y se mostraba asustada. Nuri tomó a la recién nacida, le cambió los pañales y le llenó el biberón con leche. El bebé, que tenía el cordón umbilical anudado, dejó de llorar. Mientras, su marido avisó a la Policía Municipal. El Samur-Protección Civil trasladó a la criatura, que presentaba buen aspecto, al hospital Clínico.

Tan sólo una hora antes, un suceso muy similar se había producido en la calle del Licenciado Vidrieras, en el distrito de Puente de Vallecas. En esta ocasión, una recién nacida de sólo tres días de vida fue abandonada a la puerta de una casa unifamiliar. Juan Zamora Rubio, un vecino del edificio colindante, encontró al bebé en buen estado y avisó a la policía y al Samur, que trasladó a la niña al hospital Gregorio Marañón.

Otra sorpresa

Zamora volvía en su coche a las ocho de la tarde de ayer de trabajar en una empresa de artes gráficas. Cuando él y su esposa iban a entrar en el garaje de su casa, vieron algo que les sorprendió: un bebé recién nacido en el bordillo de la puerta de la casa de la vecina, un pequeño y humilde bloque unifamiliar. La dueña de la casa es una mujer soltera, mayor y sin hijos. La puerta estaba entreabierta. Zamora llamó a la vecina, quien aseguró que desconocía cómo había llegado la chiquilla hasta allí.

"La niña estaba calmada, miraba todo con ojos de extrañeza, pero en ningún momento pareció asustada", contó Zamora.

La pequeña vestía un pijamita de ganchillo azul y una blusa blanca. También llevaba unos pañales, impolutos, y parecía estar bien alimentada. Por el color de su tez y los ojos ligeramente rasgados, Zamora deduce que su origen es latinoamericano. "La manzana de nuestra casa es corta, apenas unos cincuenta metros entre calle y calle, por lo que quien quiera que la haya dejado allí, ha podido escapar rápidamente sin ningún problema", argumentó Zamora.

La niña llevaba el cordón umbilical anudado con una pinza hospitalaria y todavía presentaba pequeñas heridas producidas por la pulsera de plástico identificativa, lo que permite suponer a la policía que había sido alumbrada recientemente en un hospital.

El pasado 1 de agosto, un bebé de 10 meses fue localizado en un parque de Carabanchel con síntomas de desnutrición. Asímismo, otra recién nacida fue encontrada el 22 de marzo pasado en la puerta de la casa de una enfermera de Pozuelo de Alarcón.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de agosto de 2003