Crítica:LAS VENTAS | LA LIDIACrítica
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No desesperarse es lo mejor

Es mejor no desesperarse en esto de la cuestión taurina, que termina por saltar la liebre, en este caso con cuernos, y el espectáculo merece la pena. En la cuarta novillada nocturna del curso actual así sucedió, por fin una novillada que dio juego. Caro Gil dejó sobre la arena unos cuantos lances y verónicas de pellizco. La faena de muleta fue desigual, aunque alguna tímida estrella errante pudo brillar. Pero lo mejor vino en su segundo, en donde montó una faena de muleta recargada, muy variada, interpretada con gusto y parsimonia.

Manuel Libardo, de Colombia, toreó bien a la verónica en su primero, no así en el quinto, en donde perdió el capote en el segundo lance de saludo. Sus dos trasteos de muleta fueron prolijos, en línea recta, y le costó cogerle el temple a los dos utreros. La estocada al segundo de Guadalmena, de impecable ortodoxia. Alberto Aguilar no pudo rematar su actuación al ser cogido en el sexto apenas comenzó la faena de muleta. Puso banderillas con soltura y seguridad, mejor los terceros pares, intervino en quites y manejó el capote con autoridad. El trasteo de muleta en su primero tuvo unidad y criterio, aunque perdiera fuerza conforme se apagaba el manejable burel.

Guadalmena / Gil, Libardo, Aguilar

Novillos de Guadalmena, bien presentados, manejables en general, que dieron juego. Caro Gil: saludos; dos orejas y silencio. Manuel Libardo: saludos; aviso y saludos. Alberto Aguilar: oreja; fue cogido en el sexto: herida por asta en la axila derecha de 15 centímetros y contusión en el hombro; pronóstico menos grave. Los tres espadas, nuevos en la plaza. Plaza de Las Ventas, 8 de agosto. Nocturna. Tres cuartos de entrada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de agosto de 2003.