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Comienzan en Atocha los trabajos del nuevo túnel de Cercanías

Las obras, que durarán cuatro años, levantarán el centro de la capital

Ya hay excavadoras en Atocha. Las primeras máquinas del Ministerio de Fomento llegaron ayer a la glorieta de Carlos V para empezar a cavar el nuevo túnel de la risa que conectará Atocha con Chamartín. Los primeros trabajos servirán para reforzar el terreno con cemento y evitar que los cimientos de las casas corran peligro cuando entre la tuneladora. Las obras, que afectarán a 131.000 peatones diarios, ya han cambiado el paisaje de la glorieta. Una valla metálica de unos 20 metros enfrente del bar El Brillante ha eliminado de los negocios las terrazas.

"¿Un túnel para qué?", se preguntaba ayer un jubilado que observaba los trabajos de las excavadoras. La mayoría de la gente que cruzaba ayer la glorieta no sabía que las máquinas estaban allí para empezar los trabajos de un nuevo túnel que llevará los trenes de cercanías hasta Chamartín.

Los obreros instalaron ayer una valla metálica de unos 20 metros en la acera del bar El Brillante. Las terrazas de éste y otros locales han desaparecido, o bien las han trasladado a la calle de Santa Isabel junto al Museo Reina Sofía.

Los primeros trabajos en Atocha, según fuentes técnicas, servirán para abrir pozos desde los que se inyectarán lechadas de cemento en el subsuelo de la zona. La lechada -una mezcla de cemento, bentonita, cenizas y otros aditivos- servirá para evitar posibles daños en los cimientos de los edificios cuando la tuneladora empiece a horadar el terreno para abrirse paso hasta Sol. Allí, Fomento construirá la macroestación de Cercanías de Sol-Gran Vía, que pondrá patas arriba el centro de la ciudad durante cuatro años.

Los trabajos en la acera de El Brillante se suman a los que Fomento empezó el pasado 7 de julio junto a la estación de Atocha para desviar los servicios de red eléctrica y tendido de comunicaciones. Durante 15 meses, las obras ocuparán la acera de la estación desde la calle de Méndez Álvaro hasta el inicio del paseo de la Infanta Isabel. También ocuparán tres metros y medio de la calzada, con los previsibles perjuicios para el tráfico rodado.

Desaparecen las terrazas

Los empleados de El Brillante sabían que las obras empezaban ayer junto al bar. Uno de ellos ponía gesto de resignación para explicar cómo las obras afectarán al negocio: "Hemos tenido que quitar las sillas de fuera y ponerlas en la calle del Museo Reina Sofía. Esto nos afectará mucho, pero a los del Ayuntamiento les da igual ocho que ochenta".

Un obrero colocaba ayer varios carteles de prohibido el paso en la valla metálica. Su lectura de las obras era mucho más optimista: "Claro, las terrazas las han quitado, pero yo tendré trabajo durante cuatro años".

Otro de los problemas de tráfico que surgirán con el túnel es el de los autobuses municipales e interurbanos. Los primeros socavones entorpecerán pronto las paradas que muchas líneas utilizan para embarcar y desembarcar a los viajeros. Una excavadora taladraba ayer el suelo en la zona de los autobuses que van hacia Getafe y Parla para trasladar una de las marquesinas. A esto hay que añadir la constante salida y entrada de camiones que previsiblemente transportarán los escombros producidos por la tuneladora. Una tuneladora, al máximo de su potencia, puede producir hasta 4.000 metros cúbicos de escombros al día. Un camión es capaz de cargar 10 metros cúbicos. Es decir, harían falta 400 camiones para sacar todo ese material.

El Ayuntamiento no quiso hacer ayer declaraciones sobre el comienzo de las obras y trasladó el asunto al Ministerio de Fomento. Este periódico trató de contactar ayer con el Ministerio, sin conseguirlo.

La portavoz de Izquierda Unida en el Ayuntamiento, Inés Sabanés, criticó ayer la falta de coordinación entre las administraciones. "Está claro que Fomento no hace caso a las alegaciones que se hicieron desde el Ayuntamiento", comentó Sabanés refiriéndose a un informe elaborado por técnicos del Consistorio, en el que se sugería una reducción de las zonas afectadas en Atocha ante el probable caos circulatorio que los trabajos causarían.

"El Ayuntamiento se dedica a asumir lo que dice Fomento sin rechistar. El Ministerio se ha precipitado y ya tenemos las obras sin que se hayan estudiado alternativas", añadió Sabanés.

La portavoz de Izquierda Unida expresó también su preocupación por el peligro que corren los cimientos de los edificios: "No he visto todavía ninguna documentación que dé garantías estructurales de todos los inmuebles, tanto los de Atocha como los que sufrirán las obras de la estación de Cercanías de Sol. No es la primera vez que se caen los edificios".

El Ministerio de Fomento concibe la nueva galería como una solución a los problemas de colapso que se dan en Atocha, cuyos raíles soportan al día el tráfico de 560 trenes diarios. La nueva conexión desdoblará la que ya existe entre Atocha y Chamartín. Su presupuesto es de 259 millones y tendrá una duración aproximada de cuatro años.

El primero de ellos, entre Atocha y Nuevos Ministerios, ha sido adjudicado a las empresas Dragados Obras y Proyectos y Tecsa, por un importe de 96 millones de euros. El plazo de ejecución previsto es de 35 meses, aunque en la zona de Atocha los trabajos se prolongarán por un periodo estimado de un año y tres meses.

En este tramo se situará la futura macroestación de Sol-Gran Vía, que ha despertado las críticas de los vecinos y de la oposición por considerarla "innecesaria". El próximo septiembre empezarán previsiblemente los trabajos de excavación en los alrededores de la Puerta del Sol.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 6 de agosto de 2003