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La ONCE deja el ciclismo y agrava la crisis financiera del pelotón español

Sólo el Euskaltel-Euskadi tiene asegurada su presencia para la próxima temporada

La ONCE deja el ciclismo. Su nuevo Consejo General ya se lo ha hecho llegar de forma extraoficial a los directivos del equipo. Y se une a Banesto, que ya anunció su final hace meses. Además, las dificultades financieras de Kelme hacen dudar sobre su continuidad. Sólo el Euskaltel-Euskadi tiene asegurada su presencia para la próxima temporada. Al mismo tiempo, Unipublic, ha decidido fraccionar la Vuelta a España entre tres patrocinadores menores al no encontrar una empresa que lo financie en su totalidad (cuatro millones de euros). El ciclismo español está en crisis.

Un guión curioso se puede desarrollar las próximas semanas: antes, los equipos deportivos sólo establecían pugnas de despacho a la hora de luchar por un fichaje; ahora también se disputarán entre ellos algunos de los pocos sponsors que parece haber en el mercado español. Y los dos, con Unipublic. Demasiadas demandas para tan poca oferta. Cuánta competencia. Y eso que se parte de la base de que el ciclismo es un excelente e insuperable vehículo publicitario.

"Ahora mismo, sólo el Euskaltel tiene el futuro garantizado", explica un especialista en economía del deporte y analista del mercado que prefiere mantenerse en el anonimato. "Y es, curiosamente, su vertiente nacionalista, como representante del sentimiento vasco, lo que le garantiza su continuidad y el apoyo de un Gobierno autónomo y otras instituciones políticas. Los demás equipos se enfrentan a un final de ciclo. El futuro tiene que ser diferente. ONCE -marcha que adelantó ayer el diario Marca- y Banesto se van porque ya han cubierto un ciclo de 15 años y todos sus objetivos publicitarios y comerciales se han alcanzado. Hay que tener en cuenta que ONCE cuenta con una notoriedad de marca del 98%. Es decir, el 98% de los españoles sabe qué es la ONCE y qué es el cupón. Y esa cifra ya no se puede superar".

El presupuesto de un gran equipo ciclista, como el ONCE o el Banesto, supera los seis millones de euros. En España, según los especialistas, sólo habría una docena de empresas capaces de soportar ese gasto anualmente y durante un ciclo de cinco años, que es el tiempo mínimo necesario para asentarse. Pero de esas doce habría que descartar a media docena, ya que la llamada mundialización del ciclismo y el predominio del Tour de Francia han deparado que la mayor parte de la exhibición publicitaria de los equipos se produzca en el extranjero. Y ni la ONCE vende cupones en Francia ni el Banesto necesita captar clientes italianos. "El patrocinador del futuro tiene que ser o una multinacional o una empresa española con intereses internacionales", dice Pablo Antón, manager del ONCE-Eroski. "Y empresas de ésas hay muy pocas en España. Y a todas las hemos tocado".

Así, en los últimos meses, enviados de Echávarri y Saiz han tanteado a posibles patrocinadores entre los altos cargos de Endesa -que, curiosamente, a través de Euskaltel, de la que es accionista mayoritario, patrocina al Euskadi-, Correos, Telefónica, Vodafone, Amena... "Y las respuestas han sido variadas", dice Echávarri. "Ha sido como pasar un casting: unas te citan para el mes siguiente, otras te dicen que eres demasiado bajo, demasiado alto, demasiado joven, que no das para el papel, que han cambiado su estrategia publicitaria... Pero yo aún espero una respuesta positiva".

"Y otras", explica Pablo Antón, "te sacan a relucir el problema del dopaje, aunque el último Tour ha generado la imagen de que los años negros pueden ser los años del pasado. Pero les da un pavor tremendo porque un positivo echaría a perder una gran inversión. Nada, el futuro pasa por un cambio de estructuras o una nueva forma de financiación del ciclismo, pasa por las sociedades de gestión, empresas que llenen su presupuesto desde diferentes fuentes y puedan mantener la continuidad".

En 2005 se pone en marcha la llamada Superliga del ciclismo, avalada por la Unión Ciclista Internacional y la Asociación de Equipos. Se trata de que los mejores equipos del mundo garanticen la participación de sus mejores corredores en las mejores carreras. "Eso aumentaría las audiencias y limitaría el poder del Tour". Una vía alternativa de financiación para un deporte que no cuenta con taquillas sería el reparto de los derechos de televisión, que ahora revierten íntegramente en los organizadores. "Pero no creo que eso sea posible", dice Antón. "Ya hemos hablado con la UCI -que funciona como organizador de la Copa del Mundo-, con el Tour y con la Vuelta. Y se niegan a tocar el tema lo más mínimo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de agosto de 2003