Volkswagen reduce un 57% los beneficios por la subida del euro y suaviza su ajuste laboral en Brasil

Volkswagen (VW), el mayor grupo automovilístico de Europa, anunció ayer que sus beneficios netos han caído hasta los 596 millones de euros hasta junio, un 57,5% menos que en el mismo periodo de 2002.

El presidente de la compañía, Bernd Pischetsrieder, explicó la caída por factores como la apreciación del euro frente al dólar. En Brasil, tanto VW como General Motors han decidido suavizar los ajustes de plantilla por la presión sindical.

En la caída de beneficios de VW han influido también las inversiones requeridas en nuevos modelos y la continuada crisis de los mercados automovilísticos de EE UU y Europa. Con todo, los resultados dados a conocer ayer fueron menos malos de lo esperado y además superaron a los anunciados la víspera por Peugeot, por lo que las acciones del grupo cotizaron al alza en Bolsa.

Volkswagen ahora tiene puestas todas sus esperanzas en el lanzamiento de una nueva versión del más exitoso de sus modelos, el Golf. Pero incluso si las ventas del Golf despegan, este año ya sólo se alcanzará un resultado operativo "significativamente" inferior a los 4.760 millones logrados en 2002, según admitió ayer por primera vez la compañía automovilística.

Los dos primeros trimestres, sencillamente, han sido demasiado regulares: en todo el grupo, las ventas de coches han caído hasta 2,47 millones de unidades (-1,6%), mientras que las ventas han cedido un 2,8% y se han situado en 42.831 millones.

A todo ello se suma la apreciación del euro, con un impacto negativo en la facturación de 2.100 millones y una caída de 800 millones en los beneficios operativos. Volkswagen, además, ha invertido cerca de 600 millones de euros en el lanzamiento de nuevos modelos, estrategia ésta que, junto a diversos planes para reducir costes, a partir de 2004 deberá permitir ejercicios "mucho más positivos", según Pischetsrieder. Entre los modelos que ya hoy día se están vendiendo bien, Volkswagen destacó ayer el Seat Ibiza.

Pero por el momento es sólo Asia (y especialmente China) donde el negocio está marchando sobre ruedas, con un aumento del 41,5% en las entregas a los clientes. En Europa, por el contrario, la caída fue del 5,1%; en EE UU, del 11,8%, y en Suramérica, del 18,8%.

En línea con las cifras, Volkswagen anunció recientemente que duplicará su producción de coches en China. Junto a otros socios, piensa invertir 6.000 millones de euros en nuevas fábricas en ese país.

Mientras tanto, en Brasil, la fuerte reacción de los sindicatos, que llegaron a amenazar con una huelga general y una declaración de guerra a las empresas, tanto Volkswagen como General Motors han decidido suavizar los planes de ajuste de empleo. General Motors pretendía eliminar 600 empleos, y VW, reubicar a un excedente de mano de obra de 3.993 empleados.

Tras una reunión de 16 horas con los sindicatos, General Motors anunció que los 600 trabajadores entrarán, a partir del 4 de agosto, en un sistema llamado lay-off, es decir, una suspensión temporal de contratos de cinco meses. Los sueldos, eso sí, sufrirán una rebaja de un 10% en el primer mes, y de un 20% en el segundo, luego habrá una nueva negociación.También Volkswagen ha dado marcha atrás en sus planes.

Ayer afirmó que "nunca pensó en imponer" despidos y aseguró la estabilidad laboral hasta 2004 para los empleados de su planta de Taubaté y hasta 2006 para los de la región industrial de São Paulo. La idea, según la empresa automovilística, es atraer el excedente laboral, calculado en casi cuatro mil trabajadores, para "un nuevo proyecto a ser implantado en el país, Autovisão do Brasil".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 25 de julio de 2003.

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