Crítica:
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Un Freud vivo

Algunas de las no escasas biografías de Freud son justamente tenidas por excelentes, como sucede con la clásica de Ernst Jones, prolija y discutida pero aún imprescindible. Sin embargo, no es infrecuente en ellas -pensemos por ejemplo, en la más reciente de Peter Gay- que la magnitud de su volumen diste de correr pareja con la de la información suministrada sobre el contenido de la obra freudiana. Por otro lado, existen también numerosas introducciones al pensamiento de Freud que, sin merma de su valor, suelen resultar excesivamente generales para quienes persigan estudiar dicho pensamiento y no simplemente acercarse a él. De ahí que se echen de menos -no sólo entre nosotros, sino asimismo en otras latitudes- los estudios capaces de abordar el devenir de la vida de Freud en la reconocida intricación que ésta mantiene con la evolución de su producción teórica. Algo que encontramos en este libro de dimensiones contenidas, a un tiempo más amplio que esas introducciones y más reducido que aquellas biografías, donde la reconstrucción de la trayectoria vital y el contexto social de Freud se entrelaza con una articulación precisa y rigurosa de los conceptos fundamentales de la teoría psicoanalítica.

FREUD Y SU OBRA. GÉNESIS Y CONSTITUCIÓN DE LA TEORÍA PSICOANALÍTICA

Carlos Gómez Sánchez

Asociación Psicoanalítica de

Madrid/Biblioteca Nueva

Madrid, 2003

379 páginas. 14 euros

La austeridad filosófica del

mismo contrasta con la aproximación a Freud de otro libro anterior de Carlos Gómez -su espléndido Freud, crítico de la Ilustración de 1998-, actualmente agotado y cuya reedición sería muy oportuna como complemento suyo. Aquel título había que entenderlo en el doble sentido de un genitivo subjetivo y objetivo, pues desglosaba la de Freud en una crítica ilustrada de la religión y en una crítica de la moral ilustrada según que preferentemente acentuáramos su adscripción a la Ilustración "moderna", también llamada "primera Ilustración", o a la "segunda Ilustración", Ilustración, si se quiere, "posmoderna". Asuntos éstos de los que Carlos Gómez se ocupaba en su condición de experto en materias tales como la ética o la filosofía de la religión, condición que ahora cede el paso -con la única excepción del último capítulo de Freud y su obra- a la del no menos acreditado experto en psicoanálisis que los propios psicoanalistas le conceden.

Como ya se ha advertido, el libro que comentamos discurre por un cauce primordialmente cronológico, pero sin descuidar por ello en modo alguno la exposición sistemática. Y ésta a su vez no se limita a presentar el cuadro de una doctrina acabada, sino que insiste en sus contradicciones y sus cuestiones abiertas, así como en el dinamismo interno que anima su construcción. Los pilares de la teoría psicoanalítica estima Carlos Gómez que se ofrecen en La interpretación de los sueños y en Tres ensayos para una teoría sexual, cuyas piezas esenciales estarían destinadas a permanecer en el conjunto de la obra de Freud, por más que muchas de sus formulaciones se maticen y desarrollen con posterioridad. Su examen de esta última subraya los progresos realizados desde tal punto de partida, pero no menos las dificultades y los tropiezos que hacen del psicoanálisis un organismo vivo y no un cuerpo dogmático momificado. Lo cual lleva al autor a adentrarse en los parajes, a menudo un tanto arduos, de la metapsicología freudiana, cuya escasa amenidad se ve no obstante sobradamente compensada por el ritmo de exposición del libro, en el que los conceptos teóricos aparecen entretejidos con los análisis de sueños o los historiales clínicos.

Aunque las aportaciones del psicoanálisis anglosajón no dejan de estar presentes, la presencia más evidente en este libro es la del psicoanálisis francés y, dentro de él, la de Laplanche -tanto el del Diccionario de psicoanálisis como el de los cinco volúmenes de Problemáticas y otras obras-, con quien el autor declara hallarse en deuda. La familiaridad de aquél con el pensamiento de Lacan contribuye a incentivar la discusión de Carlos Gómez con la tesis de una pretendida "ética del psicoanálisis", que podría muy bien constituir el objeto de un próximo libro suyo y es considerada aquí apendicularmente, bajo el epígrafe de "Psicoanálisis y Ética", en el citado último capítulo dedicado al psicoanálisis como "crítica de la cultura". Los textos examinados en dicho capítulo -como, entre otros, la Psicología de las masas o El malestar en la cultura- son un auténtico hervidero de problemas filosóficos que han implicado a buena parte de la filosofía contemporánea, desde la Escuela de Francfort hasta Paul Ricoeur pasando por Wittgenstein, Bloch o Kolakowski, problemas e implicaciones tratados por nuestro autor con mano maestra.

La simpacética lectura de Freud llevada a cabo no le conduce necesariamente a compartir los planteamientos ni le exime de criticar en más de una ocasión la unilateralidad de éstos. Y aun cuando no se identifica con sus puntos de vista a veces contrapuestos, son las tensiones entre ellos las que, en opinión de Carlos Gómez, enriquecen su obra y determinan su irrepetible singularidad. Una visión la suya del pensamiento de Freud que no aspira a ser exhaustiva, pero que sí puede preciarse de cuidadosa y detallada, además de haber sabido resaltar vigorosamente sus líneas de fuerza básicas.

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