La nueva estación de Sol obligará a desviar todas las canalizaciones de Montera

Posibles desperfectos en los edificios, cortes de tráfico y del metro, acuíferos y una larga lista de protestas vecinales. A los obstáculos que se está encontrando el Ministerio de Fomento para construir la estación de Sol hay que sumar el laberinto de galerías, cables y tuberías que discurren bajo el subsuelo. Fomento reconoce en el proyecto constructivo de la estación que tendrá que desviar un gran número de servicios en Montera: agua, electricidad, gas y teléfono.

"El sistema constructivo previsto para la ejecución de la estación de Puerta del Sol-Gran Vía obliga al desvío de una parte importante de los servicios de la zona del proyecto, que, dependiendo de los casos, se realiza de forma provisional o definitiva", sostiene la memoria del proyecto de construcción encargada por el Ministerio de Fomento a las empresas de ingeniería Sener y Euroconsult.

Las zonas más afectadas coinciden con los accesos por Sol y Gran Vía a la futura estación. El informe afirma que el servicio más afectado será el abastecimiento de agua. Por el subsuelo de la calle de la Montera -bajo cuyos números pares circula la mayor parte de la obra- discurren dos tipos de galerías de servicios: las que son propiedad del Canal de Isabel II y las que son del Ayuntamiento. "Ambas galerías de servicios se ven afectadas por los recintos de ocupación de las dos zonas anteriormente citadas, resultando su reposición la más costosa y complicada de las proyectadas".

La memoria destaca el complicado emplazamiento de las obras: "Estando la zona en la que se inscribe el proyecto situada en pleno centro de Madrid, se detecta una intrincada red de servicios a viviendas y comercios, a la que hay que añadir la presencia de tres líneas y dos estaciones de metro". Por esta razón, el informe concluye que "resulta inevitable que el capítulo de desvíos y reposición de servicios cobre gran importancia en el desarrollo de la actuación".

El Gobierno central ya se ha puesto en contacto con las entidades que podrían resultar perjudicadas. Por el momento, Unión Fenosa e Iberdrola -dos de las afectadas- están examinando las repercusiones que tendrán los trabajos sobre su cableado, según fuentes de las dos empresas. Ambas manifestaron su disposición a desviar los servicios, siempre que "lo que haya que cambiar lo financie el Gobierno". Por su parte, Fomento envió ayer "otro desmentido a EL PAÍS". En el comunicado, el ministerio confirmaba la información publicada ayer por este periódico, aunque la calificaba de "confusa". Añade la nota que para "resolver este problema" [las posibles fisuras en viviendas afectadas] "se controlarán las subsidencias [hundimientos] mediante medidas tanto en superficie como en los edificios potencialmente afectados". El ministerio acusa a este periódico de sacar de contexto frases de su propio informe que pueden "producir una innecesaria e injustificada alarma social".

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